Sus carcajadas llenan el hogar cuando sus cinco hermanos salen a estudiar. Corre, grita, ríe, abraza fuerte a su “mami” y le llena de besos la cara.
“Tiene solo dos años y demasiada energía; no se queda quieto ni un segundo”, comenta Laura, quien aunque no es la madre biológica del pequeño, dice quererlo con la misma intensidad que a sus otros hijos.
“Mi esposo siempre quiso una familia grande. Tuvimos cuatro hijos (el mayor de 20 años y el último de 8) y adopté a una sobrina (de 17), pero con este angelito ahora sí estamos completos”, expresa la mujer, quien es comerciante de mariscos, al igual que su cónyuge.
El niño, a quien llamaremos David, llegó hace seis meses al hogar de Laura, ubicado en la isla Trinitaria, a través del programa de familia acogiente que impulsa la Fundación Kairós.
“La mamá es una drogadicta y lo abandonó después de que anduvo deambulando por las calles con el niño. Él estaba muy enfermo, mal cuidado”, indica el sacerdote Simón Jogendra, director de la entidad que atiende a más de 3.000 niños de escasos recursos, gran parte de ellos víctimas del maltrato y el abandono. De este grupo, 20 viven en la Casa Familia de Kairós, en espera de un hogar que los acoja, como a David.
El objetivo del programa, según el representante, es evitar la institucionalización del menor, es decir, que el niño crezca en un centro sin los referentes familiares para su desarrollo.
Para involucrarse en el proyecto, la pareja que quiere acoger al menor (o puede ser una persona soltera apoyada por sus padres) debe acercarse a la fundación y conocer a los pequeños que permanecen ahí.
“Si es que la familia y el niño congenian, la pareja puede pasar los fines de semana e inscribirse en el curso para padres”, informa el sacerdote.
Las trabajadores sociales y psicólogos de la entidad hacen una evaluación de los postulantes antes de que el menor pase a vivir con ellos, e incluso después de esto se realizan visitas para conocer cómo se adaptó el menor a su nueva familia.
El sacerdote indica que si la familia biológica del menor aparece, se trabaja con esta para solucionar los problemas que originaron el abandono antes de que el menor pueda reinsertarse. En este caso, señala, el vínculo con la pareja acogiente no termina, sino que pasan a ser padrinos. “No es necesario que los acogientes tengan mucho dinero, sino que quieran dar su amor”, acota.
Dirección
La Casa Familia, de la Fundación Kairós, funciona en la coop. Desarrollo Comunal de la isla Trinitaria, a una cuadra del mercado.
Becas
La fundación tiene un programa de becas para los niños a través de las tarjetas de crédito. Si usted desea ayudar, puede hacerlo a través de la página web www.fundacionkairos.org.