Domingo 01 de junio del 2008 Sucesos

En Guayas, 17 niños han vivido el dolor del abandono en 5 meses

TERESA MARCHÁN LUNA

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Seis menores abandonados fueron rescatados por la Dinapen, en una casa del Guasmo sur.

La pobreza, enfermedades y los embarazos no deseados originan el abandono infantil.

Basta con una ligera caricia en el rostro para que muestren sus desdentadas sonrisas. En pocos segundos, los nueve pequeños, de entre tres años y tres meses de nacidos que están en la Casa Hogar Guayaquil, se aferran a los brazos de cualquier extraño que pasa por ahí a visitarlos.

“Son niños fáciles de conquistar, por eso aquí solo les hacemos cariño de lejos para no tener el problema de que se acostumbren a estar cargados”, comenta una de las responsables de su cuidado. Ella indica que cada vez que un visitante juega con ellos y luego se va, los bebés rompen en llanto.

Son  pequeños de miradas tristes, ávidos de afecto, el que no reciben de sus padres,  quienes los dejaron abandonados.

Además de los bebés, en la Casa Hogar, hay otros ocho menores, mayores de 3 años, de cuyas familias no se tiene ninguna información.
El mayor de ellos es Jaime, quien ha pasado 5 de sus 16 años de edad en ese centro, después de ser abandonado en un hospital local, donde era atendido por su parálisis cerebral. La enfermedad lo mantiene en una silla de ruedas.

Jazmín Barberán, directora de ese centro, asegura que el 60% de los abandonos infantiles se originan cuando los padres no aceptan o no pueden cubrir los costos de las enfermedades de sus hijos, especialmente trastornos cerebrales, cardiorrespiratorios o sida. En la Casa Hogar, por ejemplo, 7 de los 17 niños que están internados sufren de alguna enfermedad como las mencionadas.

La jefatura de la Dirección Nacional de Policía Especializada en Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen) en el 2006 registró  187 abandonos de bebés. Este fue el último año en el que se contabilizaron los casos.

En Guayas, cinco bebés fueron rescatados del abandono el año pasado, y en lo que va del 2008 hay cuatro casos.

Uno de estos últimos  es el de  Elena, de 7 meses, a quien dejaron  en una cama del hospital Roberto Gilbert a pocos días de nacida. “Fue abandonada por sus padres porque tenía tétano, nosotros la cuidamos y su salud está mejor”, indica Barberán.

Mélida Riofrío, trabajadora social de la maternidad del Guasmo, señala que en otros casos, son embarazos no deseados, ya sea porque la madre es una menor de edad, porque fue violada o porque el padre o la familia no acepta al niño.

En octubre del 2007, una joven de 17 años dejó a su hijo recién nacido en un colectivo de la Terminal Terrestre de Guayaquil. Dos días después de lo sucedido, la chica se arrepintió del hecho y acudió a la Dinapen para recuperar al bebé, y dijo que intentó separarse  porque su conviviente lo rechazaba.

Para evitar estas situaciones, Riofrío indica que a partir del nuevo Código de la Niñez y la Adolescencia, del 2003, en los hospitales y maternidades se implementó un programa denominado Familia Ampliada.

Este  consiste en trabajar con tíos o abuelos del recién nacido para que se hagan cargo del infante, mientras su papá y mamá son sometidos a una serie de terapias con psicólogos y trabajadores sociales,  para que  acepten su rol de padres.

La trabajadora social indica que con este programa se logró que hace unos meses una adolescente desistiera abandonar a su hijo recién nacido. “Ella no lo quería pero, con las terapias y el apoyo de su familia, se conmovió y se quedó con su bebé”.

Menores en riesgo
Para el jefe de la Dinapen en Guayas, Luis Herrera,  la pobreza es la causa del 80% de los abandonos, tanto de aquellos en que no se tiene ningún dato sobre la familia del niño, como en los casos en que los padres abandonan a sus hijos durante todo el día mientras ellos van a trabajar. De este tipo de situaciones, fueron rescatados trece menores solo el mes pasado.

“En ambos casos,  quienes se encargan del cuidado de los niños son los hermanos mayores a quienes se les da una responsabilidad que no les corresponde, peor aún cuando, según el Código de la Niñez, los menores siempre deben estar bajo la supervisión de un adulto”, refiere este representante. 

Así, por ejemplo, el 28 de mayo anterior, se descubrió un caso en que un menor, de 9 años, se encargaba de cuidar a cinco hermanitos, la última de apenas siete meses de nacida.

Los pequeños, tres niños y tres niñas,  vivían en una construcción de caña, de cuatro por dos metros, rodeados de aves de corral, excrementos y zapatos viejos que eran recogidos de la basura. La vivienda está ubicada en la coop.  Segundo Ramos, del Guasmo sur,  cuyos  vecinos denunciaron el hecho.  

Los niños permanecían abandonados durante todo el día,  mientras su madre trabajaba  en la calle como vendedora ambulante de agua. Camilo Intriago,  juez 6º de la Niñez y la Adolescencia, refiere que tras haber sido rescatados, el padre de los menores se acercó el martes a conocer la situación de sus hijos, pero nunca más regresó.

“El hombre no vivía con los niños porque tiene otro compromiso y más hijos. Si la madre no aparece o se descubre que no está en capacidad de cuidarlos, los menores podrían ser declarados en abandono y entregados en adopción”, advierte.

Intriago considera que para evitar estas situaciones se deben incrementar las guarderías públicas para madres pobres.

Cifras

21
Niños
fueron rescatados el 2007 por la Dinapen Guayas, después que  eran  maltratados y abandonados mientras  sus padres  se iban a trabajar.

27
Menores
  abandonados permanecen  en los Hogares Infanto Juvenil Masculino (8) y Femenino (19)  con que cuenta Guayaquil, donde están los niños mientras  su situación jurídica se resuelve.

Luis Herrera
JEFE DINAPEN GUAYAS
“Semanalmente  recibimos al menos una denuncia de casos en que chicos  cuidan a sus hermanitos mientras sus padres trabajan todo el día”.

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