Sí. La idea puede resultar un poco extraña, pero si usted añora que le lean novelas, poesías y cuentos, en el confort de su cama o sencillamente busca algo diferente, solo en Londres puede disfrutar de un nuevo servicio exclusivo que consiste en albergar en su habitación de hotel a un “lector en residencia” (reader in residence).
El escritor y periodista Damian Barr les lee historias, cuentos cortos, y habla de literatura a quienes se hospedan en el Hotel Andaz, ubicado en Liverpool Street, en el centro de la capital londinense.
“Les leo a hombres, a mujeres, y esta semana ya tengo la cita para leerle a una pareja”, contó un emocionado Barr, quien se autodenomina “el primer ‘lector en residencia’ en un hotel en el mundo”. Nos dijo que la idea de ofrecer este servicio surgió en un viaje.
“Estaba desesperado por leer mis libros y pensé que mucha gente que lee libros podría estar en una situación similar a la mía. Allí fue cuando pensé en la idea de un ‘lector en residencia’ en los hoteles”, añadió.
Este servicio de habitación que ofrece el hotel es único en el mundo, es totalmente gratuito para los huéspedes y no hay límites para la lectura. Barr está dispuesto a leer hasta los libros más picantes.
“El servicio es ofrecido por un máximo de una hora... ¡después mi voz desaparece! Además, no imito las voces que tendrían los personajes. Se trata de lecturas, no represento papeles. Este es un hotel que ofrece un servicio completo, pero hay ciertos límites en lo que yo ofrezco”, comentó Barr, quien insinuó que no será un “prostituto” literario.
“No me meteré en la cama con alguien para leerle un libro, yo me siento en una silla”, indicó Barr, quien agregó que si algún huésped lo envuelve en una situación subida de tono, “siempre está el personal de seguridad del hotel a la mano para lidiar con estas situaciones”.
Katrina, una huésped en el hotel, llamó a la recepción y ordenó el “lector en residencia”. Damian Barr apareció con su particular atuendo y le leyó Cold Comfort Farm, de Stella Gibbons. Pero no todos los huéspedes, especialmente mujeres solas, se atreven a solicitar el servicio.
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