Diariamente especialistas monitorean a las aves para que estén en pleno confort.
Cada granja es un mundo distinto, por condiciones de ambiente y de manejo, aprecia el colombiano Santiago Iregui al contestar qué tanto ha cambiado la actividad en nuestro medio de unas décadas para acá.
Según el gerente de planta de Pofasa, firma que surte de pollo al Supermaxi, las diferencias de la avicultura de ayer y la actual en cuanto a ganancia de peso animal, pronto se medirán en términos de horas y no de semanas. “Al empezar esta industria estimábamos rendimientos a los dos meses de llegado el pollito”.
En materia de uso de vacunas, indica que con el tiempo la experiencia y la información serológica, lo que llaman línea base, por lote (40 mil aves) deciden qué aplicar pero la tendencia es utilizar la mínima cantidad de vacunas, porque “a la final cada vacuna es una microenfermedad, y si abusamos de ellas estamos calentando la granja, poniéndole demasiada carga viral y ahí empiezan las diferencias entre lotes. Una medicación preventiva contra bronquitis, newcastle y gumboro con un manejo de excelencia”. El programa sanitario en los galpones resuelve los puntos críticos en las temporadas de invierno y verano.
Galpones
“Con el paso de los años han optimizado el kilaje por metro cuadrado, de 10 se aumentó a 15,5 pollitos. El 50% más de población, logrado por el manejo, ventilación controlada por cortinas que suben o bajan según las condiciones de sol o vientos, moviendo manivelas. Antes era con escaleras y no cosa de dos minutos sino de horas, a veces cuando el galponero terminaba de subir las cortinas ya se había escondido el sol. El pollo se mantiene en confort. Los bebederos de campana fueron reemplazados por miples, lo cual ha creado un ícono en la historia de la avicultura de precisión sin olvidar el principio de bioseguridad ‘todo entra... todo sale”, señala Iregui.
El pollito bebé viene con su registro de anticuerpos maternos, y con eso programan vacunaciones. Si cuenta con un buen nivel de anticuerpos es menos exigente y por ende, menos cerrado el galpón. Siempre la temperatura de la cama es un factor importantísimo, porque la temperatura de la pata es la del animalito (30°C). Los pisos del galpón eran en tierra ahora son pavimentados, lisos, y se lavan muy bien. Crían pollo de una misma edad y logran sacar a faenamiento seis bloques por año, lo que normalmente en el país son cinco.
Cuentan con un personal más especializado en limpieza, galponeros que viven en la misma granja mantienen el equipo en perfectas condiciones, revisan la altura de bebederos, que la columna de agua esté correcta, llevan una tabla de procedimiento de todo el proceso porque el pollito con la óptima disponibilidad de alimento, creciendo homogéneo, piando clarito, debe ganar el peso determinado para cada semana. “Todos los días el galponero compara con una tabla lo que el ave debe consumir.
El ave que llega de 40 gr pesará 140gr a los siete días. Cuando no los entrega sexados la incubadora, a los quince días se separan hembras de machos, porque los últimos comen menos y engordan más y se sacrifican días después que las gallinas.
Conversión
Comenta el especialista que las genéticas han evolucionado en este campo, seleccionando madres que tienen la mejor conversión en pechugas y la tendencia es hacia los filetes y menos a las presas completas. Al final, a las seis o siete semanas un pollo come 1,80 kilos de balanceado y rinde un kilo de carne. La mortalidad en las granjas no supera el 4%. La planta de faenamiento recibe el pollo con un peso promedio de 4,5 lb a 5 lb, no interrumpen la cadena de frío para que se ofrezca en percha en el lapso de uno a dos días, según la distancia.
Iregui destaca que en los últimos años Pofasa ha superado las metas por encima del 100%, gracias a los incentivos que recibe el personal por su desempeño. El incentivo tope de un galponero ha sido de $ 1.000, siendo responsable de 44 mil aves o de una inversión no menor a los $ 45 mil mensuales. Con la automatización del galpón se libran de engorrosas labores pero su conocimiento aplica el ritmo del moderno sistema de producción animal.