Para aumentar la demanda popular se ofrecen ciertas presas a precio de pollo.
En los últimos tres años la población de pavos en los galpones de la Corporación Fernández, localizados en General Villamil, Playas (Guayas), creció de 5.000 a 55.000, no solo por el gusto de los ecuatorianos a esta carne los fines de año, sino también por la variedad de preparaciones y las estrategias de venta permanente por piezas, no entero, que buscan crear el hábito y atraer a los consumidores de escasos recursos.
Eugenio Fernández, presidente de la Corporación, manifestó que son cuatro firmas las que han incluido a la producción de carne de pollo, la de pavo en el país (Grupo Oro, Pronaca y Avitalsa), las cuales para competir con el importado han incurrido en fuertes inversiones por el costo en criarlo –30% más vs. el pollo–, las modificaciones hechas a las plantas de faenamiento de pollo y el alto costo de capacitar en el exterior al personal.
Especifica el empresario que el manejo en la granja es similar a la del pollo, solo que es más delicado en las primeras semanas en asuntos de temperatura y ventilación estables. La mortalidad va del 4% al 6% y se sacrifican los machos a las 16 semanas con un peso de 9 a 14 kilos y las hembras a las 10 semanas con 4,5 kilos.
La genética proviene de los EE.UU. (huevo fértil) y Perú (pavitos bebé), líneas genéticas que garantizan mayores ganancias de peso y dan la posibilidad de que familias ecuatorianas la escojan como una carne del día, por gusto y precios competitivos con otras fuentes de proteína.
Cualidades de la carne
“La carne es baja en contenido de grasa; rica en proteína y vitaminas. La tradición e historia de gourmets exigentes y refinados pasará en unos años a ser un componente tradicional de la dieta en Ecuador, como ocurre en Estados Unidos”, expuso Fernández.
El 70% de la producción de carne de pavo sale y se comercializa en los dos últimos meses de cada año.