El reglamento para ejercer la actividad avícola no compagina con el avance del sector.
Las iniciativas para conocer el estado sanitario de la avicultura nacional con la debida oportunidad, así como implementar planes de vigilancia y contingencia, serán impulsadas con una renovación de los reglamentos, anunció Estuardo Villagómez, director técnico pecuario del Servicio Ecuatoriano de Sanidad Agropecuaria (SESA).
Según el funcionario, trabajan en la prevención de algunas patologías, como el newcastle, influenza, salmonelosis, entre otras, en contacto permanente con el sector privado (Conave).
Aseguró que en pocas semanas reformarán normas referentes a la instalación de granjas, considerando que lo que hoy rige no se ajusta a la realidad avícola.
“Esperamos las consideraciones del sector privado, y dictaremos resoluciones porque vivimos en un país pequeño que ya no tiene dónde poner galpones. Nos interesa que se efectúe un calendario sanitario un poco homogéneo, que prevenga la aparición de patologías y que haya más posibilidades de que profesionales se incorporen a la actividad.
Agregó el funcionario que la Comisión Nacional de Avicultura, conformada por funcionarios del SESA, Conave y Amevea, perfila a este propósito de mantener un estatus sanitario que brinde seguridad a una industria pecuaria que se encuentra a la par con los países más desarrollados.
Respecto al pedido de que se deje insubsistente el cobro de las tasas de movilización de productos avícolas, en tanto no se compruebe la existencia de un servicio por parte del SESA, como por ejemplo, control sobre el registro de granjas avícolas, aplicación de medidas de bioseguridad y control del ingreso indiscriminado de productos avícolas sin el certificado sanitario correspondiente.
Comentó que este organismo del Estado casi depende financieramente de los servicios que presta.
El gremio avícola elaboró un proyecto de legislación para la actividad, de armonización de la reglamentación sanitaria, ya que la vigente cumple trece años.
Dicho proyecto mira tres aspectos importantes: inocuidad para el consumidor, bienestar animal y uso de fármacos y biológicos. Rubén Vinueza, principal autor de la propuesta, adujo que la ley pretende actualizar la normativa sanitaria avícola, controlar la instalación y funcionamiento de las granjas y ejercer la aplicación de buenas prácticas de producción.
La estructura de la nueva norma aumenta la actual, de 6 a 7 capítulos y de 4 a 33 artículos. Clasifica cuatro tipos de granjas e incluye a las de progenitoras. El registro de los planteles, que estaba a cargo de las agencias seccionales del Magap, pasó a competencia del SESA, entidad que está llamada a ejercer la dirección técnica oficial en el futuro.