El costo y escasez de la materia prima impide un buen desarrollo de la actividad.
“El negocio de la avicultura es variable, pero a pesar del incremento de la materia prima, el precio actual de la libra de pollo ha servido para incentivar la producción, convirtiéndola en una actividad creciente”, expresó Andrés Noboa, técnico de Agripac que presta sus servicios en la hacienda Danielita, ubicada en el km 44 vía a la costa.
Según el técnico, el aumento de precios de la materia prima ha obligado al productor a ser más eficiente cada día, manejando varios parámetros técnicos.
En la hacienda Danielita se crían 5.000 pollos que, para conseguir la eficacia necesaria, deben salir a los 42 días, explica el especialista.
Para esto, argumenta Noboa, hay que bajar la reconversión alimenticia que consiste en no permitir que se alargue el periodo de producción sin descuidar la calidad.
Tácticas del manejo
Siempre se ha manejado la conversión alimenticia dos a uno, es decir, por cada dos libras de consumo de alimento balanceado, el pollo debe cobrar una libra. En la actualidad, tenemos que hacer que esa conversión baje de dos a 1,80, que son las ideales para broilers, lo que ayudará a una mejor utilidad. En esto, explica el técnico, influye la genética del pollo, la cual debe estar diseñada para que, a partir de los 42 días, el ave tenga un peso promedio de 5,5 a 6 libras. “Muchos avicultores están alargando la producción hasta los 49 días, es decir, 7 semanas, lo que baja la ganancia en el galpón, si se saca a los 42 días se baja la carga y se baja la conversión, mientras más nos alarguemos en sacar los pollos, más va a subir la conversión alimenticia y ya no es negocio”, explicó Noboa, recalcando que se van sacando los pollos poco a poco hasta que a los 49 días salgan los que estaban más pequeños.
El especialista recordó que es importante también tener en cuenta el agua que se les va a suministrar, ya que debe ser en más cantidad que el alimento, y de buena calidad para evitar enfermedades.
En cuanto a los galpones recomendó, que para evitar el estrés de los animales por el calor; ubicarlos en la Costa, de este a oeste; y, en la Sierra, de norte a sur.
Para refrescar a las aves, en la hacienda Danielita han colocado ventiladores, y se riega por aspersión el techo para que se refresquen los galpones. Un pollo afectado por el clima no come y esto es pérdida, expresó el médico veterinario.
El alimento se debe dar programado, de acuerdo a la cantidad de pollos. En la hacienda Danielita los pollos consumen, según la tabla establecida, un saco diario que va aumentando día a día; si se consume menos de lo proyectado, se tendrá problemas con el mercado por el peso.
Si consume más, se tendrán pérdidas por la conversión alimenticia.
Es necesario tener en cuenta el número de animales que se colocan por galpón, allí los 5.000 pollos están en una extensión de 450 metros cuadrados. El piso debe ser de tierra o cemento con tamos de arroz o aserrín, la cama debe desinfectarse sin cambiarse ni moverse, para evitar proliferación de hongos. Lo importante, dice el experto, es darle un buen mantenimiento. Al salir, los pollos se deben desinfectar con yodo y otros productos, y esperar de 12 a 15 días para hacer entrar de nuevo a los pollos.
En vacunación, lo básico es, a los 7 días, inyectar contra el gumboro y newcastle; a los 14 días, se revacuna contra el gumboro y, a los 21 días, contra el newcastle.