Sábado 31 de mayo del 2008 Música

Noches de jazz, blues & rock en Kashmir de la Zona Rosa

Jorge Martillo

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Los fines de semana, el bar Kashmir, ubicado en la Zona Rosa de esta ciudad, ofrece presentaciones en vivo y programa música de jazz, blues y rock.

Esa noche sonaba el rock vivo. El sitio iluminado con velas. La banda hacía su tributo a Charlie García. En ese claroscuro, la gente pedía más. Ocurría en el pequeño Kashmir (que atiende de lunes a miércoles de 19:00 a 02:00 y de jueves a sábados hasta las 04:00, y está ubicado en Rocafuerte 417 y Juan Montalvo). La medianoche de hoy, la banda de planta interpretará a Caifanes y Jaguares. La entrada cuesta $ 5, con una cerveza.

Hace casi un año, este bar abrió sus puertas y navega entre excelentes olas de jazz, blues y rock. Está decorado con cuadros y objetos de arte. Su iluminación leve lo hace acogedor. La historia comenzó tres años atrás. Cuando el músico George Okroshidze, oriundo de la República de Georgia –ex Unión Soviética– llegó a visitar a su tío David Harutyunyan, actual director de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil. Pero el visitante se quedó atrapado por Guayaquil. “Me gustó la ciudad y salió trabajo”. Da clases de guitarra en el Conservatorio.

Para que su estadía tuviese más raíces creó este bar. “Espero que Kashmir sea diferente –confiesa– por su música, la gente que llega y su diseño interior”. De lunes a miércoles se escucha jazz, blues y rock. El jueves es noche de trova, se escucha Nueva Canción y la gente interpreta a Silvio Rodríguez, Sabina, Aute, etcétera. Los viernes y sábados son para la música en vivo. Su público es de 25 años en adelante.

Kashmir realiza dos conciertos de jazz al mes. “Aunque no es mayoritario, el jazz también tiene su público que llega cuando se entera de que en la Zona Rosa hay excelentes conciertos”. Y los hay cuando suena Kashmir Jazz Band, conformada por músicos nacionales y extranjeros, algunos miembros de la Orquesta Sinfónica.
Cuenta Okroshidze –quien lidera las bandas del bar– que convoca a los integrantes según las necesidades del proyecto musical. Aunque también ciertas noches intervienen bandas que presentan música propia de calidad.

En Kashmir brillan con luz propia los cuadros de sus paredes, pintados  exclusivamente por la madre de George, artista plástica de la Academia de Bellas Artes de Georgia.

En ese ambiente artístico y bohemio, acogedor y a media luz, a más de buena música se disfruta de licores finos, cerveza y cocteles tradicionales. El más solicitado es el trago de la casa: Kashmir. Cóctel flameado, un tanto fuerte por el tequila, cuesta $ 4. Los otros van de 3,50 a 6 dólares. Además, ofrece diversas tablas de piqueos fríos, de $ 4 a $ 6.

¿Y el nombre? Okroshidze responde que lo llamó Kashmir por la canción, así las personas que conocen la música saben qué onda tiene el bar. Kashmir  es uno de los temas míticos de Led Zeppelin –del álbum Physical Graffiti (1975)–, su primera estrofa dice: “Oh, que el sol golpee mi cara y las estrellas llenen mis sueños/ Soy un viajero del tiempo y el espacio, para estar donde he estado/ Para sentarme con los ancianos de una raza privilegiada, que este mundo apenas ha visto”. Para información: (08) 488-6832.
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