- MAY. 31, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Gritos, lágrimas y golpes, daban marco a todo este espectáculo, mientras un funcionario destituido intentaba apoderarse de un cargo público para casi a renglón seguido ponerlo a disposición.
Todos estos sobresaltos se explican en gran medida por las discrepancias internas en el ámbito oficial. En una especie de medición de fuerzas inútil y destructiva, durante toda una jornada de trabajo intentaron imponerse los unos sobre los otros. Al final, da la impresión de que la Asamblea Constituyente obligó al Ejecutivo a retroceder. En otras circunstancias lo saludaríamos como un primer intento de equilibrar poderes, pero en realidad fue un atropello vergonzoso de instituciones.