- MAY. 31, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Tenía 24 años y en una fiesta con un grupo de amigos fumó por primera vez un cigarrillo, lo que nunca pensó es que desde ese día se volvería dependiente durante seis años.
Mariano Juan, quien se desempeña como director de producción de televisión, aún no puede creer que a esa edad fue influenciado por sus compañeros, porque eso ocurre regularmente en la adolescencia.
“Mis amigos pensaban que era un ‘muchacho zanahoria’ y que si no fumaba no estaba en onda, así que lo hice. Luego de ese día comencé a fumar todos los días”, indica Mariano Juan, quien actualmente tiene 38 años y 8 sin probar cigarrillo.
Recuerda que llegó a consumir hasta dos cajetillas de cigarrillos al día. “Fumaba para y por todo; antes y después de una reunión, de las comidas, cuando manejaba e incluso cuando jugaba con mi hija”.
Explica que probó todos los métodos para dejar el cigarrillo, ya que sabía que le causaba daño a él y a su familia, pero no podía dejarlo.
Añade que un día recibió un correo electrónico, el cual hablaba que si se pide con fe las cosas se dan. Así que decidió dejar de fumar, y ahora aunque está a lado de un fumador no siente deseo del cigarrillo.
“No fue fácil, pasé por diferentes traumas por la falta de nicotina en mi cuerpo, se me bajaba la presión, sudaba y salivaba más, pero con la ayuda de mi familia y con mucha meditación logré dejarlo”, dice.
“Solo hay que tomar la decisión y hacer conciencia en el daño que nos causamos, mis pulmones están bien y no tuve secuelas”.