La humedad, el calor, la falta de aseo, los baños excesivos y parásitos son algunos de los factores que afectan al animal.
Miriam Luna lavaba a diario el patio de su casa y hogar de su querido perro Rufo, sin saber que el agua y el detergente que alcanzaban las patas del animal eran causantes de las erupciones y del hongo que presentaba a menudo el labrador. “Mi Rufo no paraba de rascarse, pensé que eran pulgas y lo automediqué en varias ocasiones, pero fue peor porque agravé su situación”, relata.
Su historia es común en nuestro medio, puesto que a veces por desconocimiento se asea el hábitat de la mascota cuando este se encuentra en el sitio o se lo regresa al lugar cuando aún está mojado. El césped, la arena y la tierra son otros espacios donde el can está expuesto a desarrollar alguna enfermedad en la piel, indican cuatro especialistas consultados.
Los baños excesivos, los cambios de clima, así como la humedad y el calor también son agentes dañinos.
“Este órgano (la piel) protege a la mascota de daños físicos y químicos, ayuda a mantener estable la temperatura del cuerpo, almacena líquidos, grasas y electrolitos. Por ello es importante que los dueños la revisen semanalmente para descartar primero, parásitos como: pulgas, liendras y garrapatas que aumentan con los cambios de clima”, dice la veterinaria Zoyla Prieto.
El perro o gato se rascará desesperadamente cuando ha sido picado por estos parásitos, asegura la veterinaria.
“La forma de eliminarlos es con jabones o líquidos especiales, recetados por el veterinario que evalúa el tipo de piel, raza y tamaño. Su mal uso puede causar laceraciones e infectar las heridas”, agrega Prieto.
Su colega Lenin Sánchez añade que los hongos y tiñas se desarrollan en la humedad. “Cuando las mascotas se mojan o después del baño hay que secarlas bien, así como evitar que se expongan a la lluvia para que no activen bacterias, ya que en el pelaje interno se concentra la humedad”.
La picazón es el síntoma más evidente que causan los hongos y la tiña. Esta última suele hacer caer el cabello en zonas específicas del cuerpo, explica Sánchez, quien usa la técnica de raspado de piel para el análisis en laboratorios, e incluso biopsias, cuando tiene casos clínicos rebeldes o recurrentes de problemas de piel.
Los baños frecuentes contribuyen al desarrollo de bacterias en el pelaje y piel. Por esta causa el aseo con agua debe hacerse cada quince días, señala el médico Carlos Arroyo. “Mientras más pelo tenga hay que tener más cuidado al secarlo. A los de poco pelaje basta con frotarles una toalla”, comenta.
Otra recomendación para observar a tiempo alguna anomalía en la piel es hacer un cepillado a contrapelo.
Algunas razas como la schnauzer tienden a padecer de dermatitis seborreica, resalta el veterinario Ángel Cabrera, de Pet Wash, puesto que en varias ocasiones las máquinas de cortar cabello les producen una especie de caspa.
La sarna es otra de las dolencias comunes que genera comezón y caída de pelo localizado. Es contagiosa entre animales, explica Cabrera. El tratamiento debe ser solo recetado por el veterinario.
Él recomienda limpiar bien el hogar de la mascota, no dejarlo acostarse donde hay orina ni rastros de heces, tampoco en sitios sucios y aplicarles productos químicos (champú) adecuados para evitar estas enfermedades.