Ecuador estará presente en esta cita librera que anualmente se realiza en la capital española. Serán 17 días para los autores, para sus obras y la palabra.
“España aprendió a amar los libros, gracias, en buena medida, a escritores consagrados de Latinoamérica”. Lo dice sin dobleces Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro de Madrid, un rito anual que arranca hoy con la mirada puesta en la producción editorial de esta región.
Ese imaginario que evocan obras de autores como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Guillermo Cabrera Infante, Octavio Paz, Gabriel García Márquez o Mario Benedetti, “forman parte inseparable de nuestro bagaje cultural”, subraya durante una entrevista con este Diario.
Pero esta cita, que puede considerarse una tradición urbana inmune al paso del tiempo, con 67 ediciones a cuestas en 75 años, dedicará 17 días a acercar al público a esas nuevas voces, a esa literatura que tras el boom de los sesenta y setenta asiste a un relevo generacional con un conglomerado de autores menores de 40 años comprometidos con la búsqueda de estéticas innovadoras.
Sacristán se refiere específicamente a ese grupo de narradores denominado Bogotá 39, que se caracteriza por “una absoluta libertad en cuanto a formas y estilos, con historias y miradas diferentes”. Y los nombres abundan: el mexicano Jorge Volpi, el portugués José Luis Peixoto, el boliviano Edmundo Paz Soldán, el argentino Andrés Neuman, el brasileño Joao Paulo Cuenca, el ecuatoriano Leonardo Valencia, el chileno Alejandro Zambra o el peruano Santiago Roncagliolo.
Convertir a la literatura de este continente en eje vertebral de la Feria supone un paso importante para achicar esa asimetría existente en el comercio de libros entre Latinoamérica y España, fruto, entre otras cosas, de una falta de difusión constante y continuada de la oferta bibliográfica.
Las cifras son tozudas. Mientras que las exportaciones latinoamericanas al país europeo se acercan a los 9 millones de dólares, las importaciones desde España sobrepasan los USD 244 millones. Por eso el evento, añade Sacristán, “se convertirá en un escaparate para aquellas editoriales que, pese a contar con obras de calidad, no están incorporadas al mundo editorial, por su tamaño o estructura”. Entre las 364 casetas que se desplegarán a lo largo del Paseo de Coches del parque del Retiro, destacan las cinco instaladas por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y El Caribe (Cerlalc). El año pasado la entidad movilizó 1.500 libros de 16 naciones, que en su mayoría no habían sido comercializados fuera de sus fronteras nacionales.
Para esta ocasión la oferta bibliográfica asciende a 1.800 títulos (ocho mil libros). Las obras de los cerca de sesenta escritores ecuatorianos que acuden a la Feria fueron escogidas por la Cámara del Libro del país, a partir de los criterios acordados por Cerlalc, que buscaban publicaciones editadas en los últimos cinco años y en los géneros novela, cuento, poesía, ensayo, viajes, historia de los países, y literatura infantil y juvenil, explica Carlos Tello, asesor del organismo.
A lo largo de la Feria intervendrán más de treinta autores procedentes de quince países iberoamericanos. La representación ecuatoriana la integra el ministro de Cultura, Galo Mora, y la ilustradora quiteña Eulalia Cornejo, acreedora del premio Darío Guevara Mayorga, Rumiñahui de Oro en Ilustración, otorgado por el Municipio de Quito en el 2006.
BREVES
DEL ECUADOR
La presencia ecuatoriana estará a través de las obras de Enrique Ayala Mora, Leonor Bravo, Ainara Herrera, Ricardo Chávez, Euler Granda, Jorge Dávila, Abdón Ubidia, Edna Iturralde, Gerardo Meneses, etcétera. Estos libros se ubicarán en las casetas de la Cerlalc.
GRANDES FIRMAS
Habrá más de 450 actividades, en las que participarán escritores de la talla de Ken Follet o Carlos Ruiz Zafón. También se desarrollarán talleres dirigidos a la población inmigrante.
LECTORES
Según los últimos datos oficiales difundidos, el índice de lectura en España ha subido y supera ya la barrera del 55%, con una media de 11 libros leídos al año y una población compradora de obras literarias cercana al 52%.