- MAY. 30, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
AZOGUES. Una de las calles del barrio El Progreso, de esta ciudad, prácticamente desapareció tras un hundimiento provocado por las lluvias que se registran en la zona.
AZOGUES. Un hundimiento en el barrio El Progreso afectó la vivienda de Julio Aucancela y otras dos casas, junto a la quebrada de Zhirincay.
AZOGUES. Julia Maurat teme que su vivienda también resulte afectada por el hundimiento en el barrio El Progreso.
Más de 20 casas están en peligro de caer a la quebrada por causa de los deslizamientos.
Para llegar al barrio El Progreso, ubicado al noreste de Azogues, hay que subir un cerro de pequeñas calles, la mayoría sin salida, como si se tratara de un laberinto. Alrededor de este se construyeron innumerables casas de dos y tres plantas, sin control, ni servicios básicos.
Este desorden, sumado al temporal de lluvias que no da tregua en la región austral, provoca que las tuberías de canalización sean insuficientes y las aguas que salen a la quebrada de Zhirincay se filtren a lo largo del cerro.
Según los pobladores, esa es la causa para que las casas ubicadas en las faldas de la pequeña elevación empezaran a cuartearse desde el fin de semana anterior, lo que empeoró el pasado martes, cuando la vivienda de Julio Aucancela y su esposa Rosa Cajamarca y la de Segundo Mora colapsaron.
Además, el hundimiento que se produjo afectó parte de una de las calles del barrio, derribó dos postes de alumbrado público, parte de la tubería de agua potable y al momento más de 20 viviendas están en riesgo de deslizarse por la quebrada.
Aucancela, de 85 años, observó ayer asombrado los escombros de lo que fue su vivienda de ladrillo, que la construyó a lo largo de los últimos 20 años. “El sitio nunca fue inestable, ni tenía tanta agua como ahora”.
Arturo Buri, morador de la parte alta del barrio, afirmó que hace 30 años se vivió el invierno más fuerte que el actual, pero aun así la tierra nunca se asentó o deslizó, pese a que en el sector existe una mina de piedra caliza de la empresa de cemento Guapán.
“Es que tampoco había tantas calles, ni tantas casas”, añadió José Duchimaza, mientras ayudaba a los trabajadores municipales a cavar huecos para que drenara el agua acumulada en el sector de El Progreso.
En tanto que Julia Maurat, vecina de Aucancela, pidió a las autoridades realizar trabajos de alcantarillado. La casa de la mujer quedó al borde de la quebrada, por eso teme ser evacuada porque no tendría dónde ir con los nueve miembros que integran su familia.
La casa de José Buri, en cambio, presenta pequeñas grietas. El hombre consideró que por el momento lo más importante es ayudar a su primo Julio Aucancela, quien perdió todo lo que tenía, incluso una pequeña parcela donde cultivaba maíz y criaba pollos y cuyes.
El alcalde de Azogues, Víctor Hugo Molina, dispuso que un grupo de técnicos inspeccione el lugar, evalúe los daños y realice un inventario.
Advirtió que el cierre de canales y el taponamiento de parte de la quebrada son parte del movimiento del terreno.