Mi mente, cuerpo y espíritu son renovados.
Soy expresión radiante de Dios.
Renovar
Cuidar de uno mismo no significa ser egoísta. Cuando cuido de mí mismo, puedo dar a otros y al mundo lo que debo dar. Sé cuán importante es mantener un equilibrio en la vida, así que edifico y fortalezco de manera continua mi mente, cuerpo y espíritu.
Renuevo mi espíritu gracias a la oración y la contemplación de la presencia de Dios en mí. Mi cuerpo es revitalizado cuando tomo decisiones saludables. Elijo alimentos nutritivos y actividades estimulantes. Mi mente está clara de cualquier confusión al vincularme con la paz interna durante ratos de silencio.
Al dedicarme a prácticas saludables, las cuales se reflejan en mis elecciones, y al pasar tiempo en oración, edifico mi cuerpo, mente y espíritu. Soy una expresión radiante del espíritu de Dios.
–Mateo 14:23
“Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”.