La Policía abatió a un hombre que presuntamente mató a tiros a un rehén en un autobús en el norte de Filipinas.
El superintendente Edwin Mangaliman -jefe de Policía del Municipio de Lubao en la provincia norteña de Pampanga-, quien actuó como negociador, dijo este jueves que intentó someter al hombre armado, pero éste resistió.
Mangaliman dijo que otro agente disparó al secuestrador en la cabeza cuando forcejeaban por su arma.
Añadió que se tomó la decisión de atacar porque el hombre parecía inestable y sus cambios de estado de ánimo podían impulsarlo a herir a otros rehenes.
El sujeto armado con una pistola y cuchillo mantuvo como rehenes a varios pasajeros de un autobús e hirió al menos a dos este jueves en un poblado del norte de Filipinas, dijo un policía local.
El autobús se encontraba en una carretera que pasa por el poblado de Lubao, en la provincia de Pampanga, 70 kilómetros (44 millas) al noroeste de Manila, cuando el hombre abrió fuego, causando pánico entre los pasajeros, dijo el superintendente senior de la Policía provincial, Keith Singian.
El conductor del vehículo, Raphy Pascual, dijo haber escuchado dos disparos e inmediatamente se detuvo y abrió las puerta para que los pasajeros escaparan.
Agregó que él y su compañero ayudaron a un hombre con una herida de bala en el estómago. Otro herido fue liberado por el hombre armado.
Pascual dijo haber estimado que unos 10 pasajeros estaban todavía dentro del vehículo cuando se cerraron las puertas, quizás cuando un pasajero apretó el botón de cierre al intentar escapar.
Singian indicó que el hombre liberó luego a dos niños y que no está claro cuáles son sus demandas.
El jefe de la Policía de Lubao, el superintendente en jefe Edwin Mangaliman, estaba negociando la liberación de los otro rehenes.
Un reportero de radio dijo que Mangaliman ingresó al vehículo, mostrándole al hombre que no portaba armas.
La Policía ha desviado el tráfico fuera de la carretera, que une a Pampanga con la provincia de Bataan, a donde se dirigía el autobús proveniente de Manila.