- MAY. 29, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Según un testigo, que logró escapar, los abigeos subían vacas a un carro y fueron asesinados.
Tres presuntos cuatreros fueron asesinados a balazos y sus cuerpos quemados en el balde de la camioneta en que se movilizaban, en un hecho que ha causado conmoción entre los habitantes de San Lorenzo.
El ajusticiamiento se produjo el pasado lunes y según el único testigo de los hechos, Wellington Galo Landázuri Caicedo, de 33 años, que era el conductor del vehículo y logró escapar de la ira de unos ganaderos, a las tres personas que fueron asesinadas las estaban esperando.
Los hechos ocurrieron en la parroquia Carondelet, del cantón San Lorenzo, aproximadamente a las 19:30 del lunes, según denunció Landázuri a la Policía. También aseguró que él fue fletado por una de las víctimas, identificada como Manuel Quintero, para que le realice un flete desde San Lorenzo hasta Carondelet, para traer varias reses desde una finca.
Además, dijo que tres personas se embarcaron en su camioneta y que nunca sospechó que se estaba cometiendo un acto delictivo, ya que llegaron hasta una finca, hicieron que el carro se estacione y los tres se bajaron para arrear varias cabezas de ganado que se encontraban dentro de un potrero, en medio de la oscuridad de la noche.
Repentinamente se escucharon detonaciones de arma de fuego y el asustado chofer solo pudo bajarse del carro y salir en precipitada carrera en medio de la maleza y pedir auxilio en San Lorenzo a la Policía.
Cuando los uniformados llegaron al lugar encontraron la camioneta, de placa EAH-159, y de propiedad de Wellington Landázuri, completamente calcinada y en su interior estaban tres cuerpos chamuscados.
Por las versiones que da el conductor, la Policía concluye que los cuerpos corresponden a Segundo Cortez Alarcón, de 29 años; Manuel Quintero Castillo, de 33; y, Hermes Cortez Alarcón, de 38, quienes desde hace algún tiempo se dedicaban al robo de ganado, aunque sus familiares rechazaban estas versiones de los uniformados.
Elementos de la Policía judicial de San Lorenzo iniciaron las investigaciones para tratar de determinar la identidad de los asesinos, que según lo manifestado por el testigo “eran muchos...”, sin llegar a precisar el número, ni las identidades.
Se sospecha que eran hacendados que, cansados de ser víctimas de los robos de los cuatreros, tendieron una trampa en esta ocasión a las víctimas, con la intención de hacerse justicia por sus propias manos.