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MIÉRCOLES | 28 de mayo del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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¿Médicos o mercaderes?

“¿Médicos o mercaderes?”. Cada vez que visito a un médico me hago esta pregunta y tengo miedo de que me encuentre con un “mercader”; es decir, alguien que a uno lo ve solo como a un cliente y ni siquiera conoce su nombre aunque sea la décima vez que lo visita; el que prácticamente vende una cirugía o un tratamiento largo o alguna “cosa”, que después uno se entera por otro médico que eso no era necesario; el que envía a realizarse exámenes y cuando se los lleva para que los lea hay que pagar la consulta entera solo por revisarlos, porque como me dijo uno, “si no cobrara por la consulta ¿de qué viviría?”.

Y yo pregunto, si me vio ayer, ¿qué ha cambiado de anoche a hoy?
De ese tipo de doctores hay muchos.

Llevé a mi hija que era bebé, a consulta, por una irritación por el uso del pañal. El galeno después de verla dos veces en una misma semana y, por supuesto cobrar, no tenía idea de lo que le sucedía. Me remitió a un colega dermatólogo “magnífico” (dicho por él) quien había sido su hermano.

Este doctor la vio por tres minutos, le recetó una crema de $ 0,80  y me cobró $ 45. ¿Por qué el anterior médico no pudo llamar a su colega hermano y le consultó? ¡Por qué lo iba a hacer  si entre los dos tuve que dar $ 120  y sacar una gran desilusión!

También hay unos de gran  “fama” que por eso atienden con sus chancletas de casa y en bermudas, como si fueran a disfrutar de un día de  playa y no a recibir a un paciente que espera mucho de él. (Lo he visto, por eso lo digo). A lo largo de mis 35 años he visitado muchos médicos  por males míos y por mis hijas, gracias a Dios he conocido también a verdaderos médicos, y sería grandioso que todos fueran así, gente que quiere nuestro bienestar y se interesa saber cómo le va a su paciente; no como aquellos que lo miran como a un negocio. ¿A quién podemos ir con nuestras quejas?, lo único que nos queda es comentar nuestras experiencias para que mis conocidos no recurran a mercaderes.

Bertha Carpio Intriago,
bióloga, Santa Elena

Jacinto Velázquez

Quisiera referirme a un episodio de la gestión  del Presidente de la República en Petroecuador, difundida por la prensa el martes 20 de este mes, y la consiguiente insatisfacción por la producción petrolera.

Creo que debe estar claro que la Marina de guerra ecuatoriana, como institución, no puede ser responsable del manejo de aquella tarea, ni tiene por qué mezclársela frente a apreciaciones más o apreciaciones menos, de eficiencia o no. La responsabilidad es personal de los ejecutivos, y tanto el comandante Zurita como otros, lo son de primer orden, y es imposible que hagan milagros corrigiendo tan de inmediato  un problema que viene presentándose hace algún tiempo y cuya solución exige muchas cuestiones, no solo el factor humano.

En definitiva, pienso que los ejecutivos son impecables; hay que darles tiempo mayor para apreciar resultados y que existen factores que salen de su control. Mientras tanto, la ciudadanía no debe precipitarse en juicios negativos.

Jacinto Velázquez Herrera,
doctor en Jurisprudencia, Guayaquil

Seguridad en los mall

El domingo 25 de este mes, aparentemente hubo un conato de incendio, a las 15:00, en el parqueadero de un centro comercial o  mall  al norte de la ciudad; una parte del mismo estaba llena de humo y con olor a caucho quemado.

Las personas de mantenimiento (supongo que eran de ese departamento) corrían hacia un sector del parqueo con extintores, donde había otras  con más de esos aparatos. Todo eso ocurrió como a  unos quince metros de donde  yo tenía mi vehículo estacionado, pero no había una persona  para organizar la situación ya que  pudo haberse tratado de algún producto que causó combustión, y yo en la desesperación me acerqué con mis dos niñas y esposa y salimos con nuestro carro lo más pronto  sin que absolutamente nadie nos indique la ruta correcta por ser usada; igual pasó con las otras personas, por lo que queda en evidencia el riesgo que corremos los usuarios ante estas situaciones de emergencia en sitios de afluencia pública.

Fernando Larrosa León,
ingeniero,  Guayaquil

Daños en medidor de luz

Me cambié de domicilio y como la Corporación para la Administración Temporal Eléctrica de Guayaquil (Categ)  ya no hace traslado de medidor, al mismo aparato que ocupó el anterior inquilino se le cambió el nombre del usuario y solucionado el problema para la empresa. Pero aquí viene la injusticia que comete hacia uno:

Hace tres meses fueron inspectores a revisar los medidores donde yo vivo, para mala suerte –como sucede siempre– el justo paga por los podridos en corrupción; se llevaron el medidor que tengo para dentro de quince días traerlo y dejarlo colocado; pero para mi sorpresa en este mes  me llegó la factura por  138 dólares, con la descripción de que “yo” lo había “manipulado”. Cuando me trajeron el aparato no me dieron una citación  para yo haber ido a hacer mis reclamos e investigación.

¿Por qué no le hicieron eso al propietario  de la  casa,  él es el que tiene las llaves del cajetín de los medidores y es responsable de lo que hayan “hecho” en los medidores? Ningún inquilino puede ser adivino para sospechar que el medidor que le asignan a su departamento tiene problemas. Ojalá que la Categ en el futuro cambie esta política.

Cuando uno va a hacer el cambio del medidor deberían revisar si es que ese aparato está funcionando bien  y obligar que  se lo arreglen.

José Sánchez Mackliff,
periodista, Guayaquil

Huecos en vías del Austro

Una recalcitrante propagandita radial se viene escuchando en el Austro ecuatoriano, en la que haciendo una burda parodia de nuestra dizque forma de hablar  se nos quiere convencer de que en la vialidad austral existen mundos paralelos; uno, el del cegado populismo que subliminalmente nos dice que las vías no concesionadas –que por cierto están en vías de extinción– son un verdadero referente latinoamericano y fuente de orgullo para algún ministerio que forma parte de la revolución vial; y, el otro, –el mundo real– en donde y por  citar ejemplos la Cuenca-Puerto Inca y la Tambo-Troncal sufren de una verdadera “lepra” asfáltica, con verdaderos boquetes a más de los ya consabidos deslaves, donde transitar se ha vuelto un peligro.

Estoy casi seguro  que las acémilas han dejado sus campos y ahora transitan muy cómodamente sintiéndose en “casa”  por las vías de la revolución. Comparto esa frase que dice que se debe hablar o enseñar con el ejemplo, que el caso ni remotamente existe. Esperemos, ojalá no sea eternamente, que algún día llegue la revolución vial a estas verdaderas arterias del comercio nacional.

César Pesántez Ochoa,
doctor, Azogues

Reactivar el agro

Hoy que los precios de los alimentos básicos han subido es muy difícil para los pobres y desempleados comprar una cantidad suficiente de alimentos.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Mapag) debe poner en marcha un buen proceso de cambio con objetivos específicos, metas coherentes como apoyo, cooperación y desarrollo al área rural; esto es, promover el diálogo eficaz con los sectores productivos para rectificar procedimientos deficientes;  llegar a acuerdos  que faciliten la preparación de planes intensivos microempresariales; capacitación y transferencia de tecnología con disponibilidad económica y técnica apropiadas a las innovaciones  para enfrentar la incógnita de lo que vendrá.

Vivimos tiempos de variadas opciones para los productores, debido a la gran demanda que contribuye a la elevación de los precios del arroz, maíz, trigo, soya y palma africana; y es la oportunidad para mirar el futuro sembrando también   yuca,  fréjol, mango, brócoli..; porque poseemos buenos suelos para aumentar la riqueza del país de manera rápida. Hay que tener buena asistencia técnica (capacidad, motivación, superación, y esfuerzo); canalizar préstamos a lo que realmente se necesita; aumentar la  productividad y liberar las importaciones de agroquímicos.

Fulton Quintana Cabrera,
ingeniero agrónomo, Guayaquil

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Guayaquil
Charla

El centro de estudios Espíritu Santo impartirá el curso  ‘Educación a través del juego y deporte’, el jueves 5 de junio en el salón Espíritu Santo de la institución, ubicada en av. Juan Tanca Marengo,  km 2.5. Este evento gratuito está dirigido al público en general. Los interesados pueden llamar  al teléfono 288-7200 ext. 102.

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