Miércoles 28 de mayo del 2008 El Gran Guayaquil

Conseguir alumnos para alfabetizarlos, una tarea titánica

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Conseguir personas que deseen aprender a leer y escribir se ha vuelto una ardua tarea para los alumnos de segundo año de bachillerato.

El programa se inicia oficialmente el 5 de junio con una caminata en el centro de la ciudad.

Cuarenta y dos jóvenes dejaron el pasado domingo la diversión y el descanso para trasladarse en un bus hasta la cooperativa El Edén, ubicada atrás de la quinta etapa de El Recreo, en Durán. La tarea se centraba en buscar personas que desearan aprender a escribir y a leer.

Pero no fue fácil. Las puertas en algunas  casas de esta cooperativa, ocupada en su mayoría por indígenas, se cerraron.

En otras viviendas su presencia fue aceptada con agrado, aunque con cierta timidez, como las hermanas Maritza (17 años) y Anita Tenenuela (18) que accedieron a inscribirse con Kevin Molina, Reydel Alleguez y Ricardo Arellano.

Los encuestadores eran estudiantes de segundo año de bachillerato del colegio particular República de Francia, que acudieron con maestros y algunos padres de familia que temían por la seguridad de sus hijos. Antes de llegar solicitaron la custodia de dos motorizados.

Este año la alfabetización, por disposición ministerial, debe ser cumplida obligatoriamente por los estudiantes de segundo año de bachillerato para poder graduarse.

Pero conseguir alfabetizandos ha sido una de las misiones más difíciles que han asumido los estudiantes dentro del Programa de educación básica para jóvenes y adultos del Ministerio de Educación y que se inicia de manera oficial el 5 de junio.

Narcisa Peñafiel (15 años), Jahaira Peñafiel Morán (15) y Coraima Murillo Peñaherrera (14), del colegio Provincia del Tungurahua, recorrieron dos semanas el cantón Lomas de Sargentillo (Guayas), donde viven, en búsqueda de adultos que quieran estudiar.

“Fuimos dos y hasta cinco veces a las casas para convencerlos de que se matriculen”, comenta Jahaira al mencionar que aceptaron al indicarles que les ofrecerían refrigerio y los cuadernos gratis.

“Nos decían que tenían bebés y no podían dejarlos solos. Nos comprometimos a cuidarlos y a ellos llevarlos a la escuela”, dice Narcisa.

Las tres adolescentes junto con otras 26 alumnas (20 de Guayaquil) alfabetizarán a 99 adultos en una escuela en San Lorenzo, en Lomas de Sargentillo. Las chicas de Guayaquil viajarán hasta ese sitio para enseñar cada domingo, de 08:00 a 13:30. El horario de la tarde lo asumirán las que viven en ese cantón.

Con ellas estará también Soraya Rivera (15 años) que se sumó al grupo al no hallar personas para enseñar. “Apenas nos informaron que debíamos conseguir tres personas recorrí mercados, pero los colegios particulares ya nos habían ganado. Conseguí una persona, pero luego desistió”, recuerda.

Para una estudiante de un plantel particular la respuesta fue decepcionante. “Me enojé mucho porque un señor pidió que le pagaran 40 dólares por cada clase para aceptar”.

Otra de las desventajas que se han presentado en algunos planteles de Guayaquil es que en sus alrededores no hay analfabetismo, por cuanto están en zonas residenciales o comerciales. Esto ha provocado que los alumnos acudan, incluso, a los recintos como Taura, Samborondón, Yaguachi, km 26 o a lugares lejanos de su plantel como los del colegio Guillermo Rohde que han buscado personas en el cerro de Mapasingue, pese a la inseguridad.

A esta jornada también se han unido los padres de familia como Reyna González que acompañó a su hija Katherine en el censo que realizó en Colinas de la Alborada. Los representantes también correrán con los gastos del material didáctico, transporte y hasta comida de sus hijos y de los alfabetizandos.

Cuidado de los niños
Los estudiantes además cumplirán actividades como periodismo, limpieza y cuidado de los hijos de los alfabetizandos, como en el colegio Teniente Hugo Ortiz. De esta última labor se encarga Adriana Navarrete, Richard Domínguez y Rubén Bayas, quienes juegan y enseñan a dibujar y pintar.

María Rosa Pin, asesora regional del programa, indica que esto es parte del crecimiento del alumno. “No es obligación de que haya este tipo de brigadas, puede haber otras como de lectura, salud o nutrición”.

TEXTUALES: Lo que se dijo

Rebeca Miño
Colegio Provincia del Tungurahua
“Este programa es muy bueno, pero en nuestro sector no hay analfabetismo y tuvimos que recurrir a los recintos”.

María Rosa Pin
Asesora regional del programa
“La gente cree que puede sacar dinero de todo. Pero hay que convencerlo de que estudiando se le abre la posibilidad de un mejor empleo”.

Mónica Franco
Subsecretaria  regional de Educación

“No estamos en un proceso de cacería de analfabetos”.

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