- MAY. 28, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
La búsqueda e inscripción de los participantes en el Programa de educación básica para adultos y jóvenes no es responsabilidad solo de los estudiantes, sino que es compartida entre autoridades, docentes, coordinadores y padres de familia.
Así lo manifiesta la subsecretaria regional de Educación, Mónica Franco, quien indica que no se debe exigir a los estudiantes que consigan tres y hasta cinco alumnos, en algunos casos, para que participen u obtengan una nota.
“No estamos en un proceso de cacería de analfabetos”, aclara Franco al conocer casos de planteles de Guayaquil que han buscado alumnos en recintos porque no hay analfabetos en su área circundante.
“El estudiante no tiene que movilizarse a otros sectores sino que el trabajo lo debe hacer dentro de su propio establecimiento educativo”, recalca.
“Las autoridades de los colegios deben diseñar estrategias de acercamientos con empresas o instituciones donde hay concentración de obreros que no son analfabetos sino que llegaron hasta tercero o cuarto grado y necesitan mejorar sus condiciones educativas”, dice.
Según el instructivo de participación estudiantil, entre las responsabilidades del estudiante está participar en el proceso de inscripción “con mínimo de tres participantes adolescentes o adultos”.
En los casos en que un plantel requiera el centro de alfabetización en una escuela o en un sector determinado puede solicitar el permiso. El transporte, comentó Franco, corre por cuenta del estudiante que hasta el año pasado participaba en brigadas de salud, premilitar, educación vial, y “eso también implicaba movilización”.
María Rosa Pin, asesora regional del programa, añade que los acuerdos ministeriales no son una camisa de fuerza.
Dice que saben de problemas con los que se han topado los alumnos como el pedido de una paga para estudiar. “No se debe aceptar, sino convencerlos de que educándose tendrán posibilidades de mejor empleo”.