Por eso resulta inaudito que el Banco Central del Ecuador haya querido debilitar el Archivo Histórico, negándole recursos que son vitales para su funcionamiento. ¿Qué mensaje se le quiere transmitir a la juventud con semejante atropello?
El argumento de que una institución financiera estatal no debe intervenir en actividades que no son de su competencia se lo esgrimió a destiempo porque fueron el Banco y el Estado los que escogieron ese camino. Si ahora pretenden poner orden, debieron primero garantizar al Archivo su supervivencia.
El Alcalde de Guayaquil oportunamente ha reaccionado ante estos acontecimientos para informar que el Municipio dará amparo al Archivo. En realidad ese debió ser siempre su hogar, y por eso merece aplauso tan acertada decisión.