Ante la deficiencia de fondos del BCE, el Alcalde dijo que buscará mecanismos para administrarlo.
La noticia de que el Banco Central del Ecuador (BCE) no continuará entregando los fondos requeridos para la administración del Archivo Histórico del Guayas (AHG) tomó por sorpresa ayer a Martha Guerra.
Ella es una de las dos bibliotecarias que además de atender al público, se encarga de registrar los más de 50 mil textos que datan del siglo XVI.
Cuando se le pregunta qué opina sobre la decisión del BCE, Guerra dice que este es otro tema que se maneja políticamente en los diferentes gobiernos y recuerda la desaparición, en 1993, de la biblioteca ubicada en el Albanborja y en la que se inició como bibliotecaria. Al Archivo Histórico llegó en el 2000.
Que lo maneje el Estado o el Municipio de Guayaquil que ayer expresó su interés de manejar esta entidad, prefiere no anticiparse ni preocuparse, pues asegura que el Archivo no puede desaparecer “porque es la base de nuestra cultura”.
El director del AHG, José Gómez Iturralde, publicó ayer en este Diario un comunicado en el que expone los progresos de los últimos once años del Archivo y solicita a la ciudadanía y al Cabildo “crear los fondos para que este no desaparezca”.
La respuesta del alcalde Jaime Nebot, antes del mediodía, fue que buscará los mecanismos para “hacernos cargo del Archivo Histórico y sufragar su operación. Es insólito lo que está ocurriendo”, dijo.
Guerra retomó sus actividades, después de quince días de vacaciones, con la intención de procesar más de 20 publicaciones nuevas, pero la visita de periodistas y curiosos que llegaban a preguntar si era verdad que la institución iba a desaparecer, no le permitieron hacer su trabajo hasta las 13:00.
Ella tiene trece años como bibliotecaria y recuerda perfectamente los inicios del AHG. “Fue fundado en 1971 durante el gobierno del presidente José María Velasco Ibarra y administrado por Julio Estrada Icaza, quien creó el Fondo del Archivo Histórico del Guayas”, dice señalando tres filas de repisas en las que de lado y lado se encuentran organizados cientos de libros que son la base de la institución cultural.
Mientras revisa una edición de la Real Academia de la Lengua de 1729, cuya edad se revela en los orificios de las páginas carcomidas, dice que se atiende a 400 personas al mes.
En esta entidad, ubicada en la av. de las Américas, trabajan 30 personas, entre bibliotecarias, investigadores, paleógrafos, imprenta, fondo fotográfico, de lunes a viernes. Y es precisamente el trabajo de ellos, investigaciones, y el servicio socio cultural a la ciudadanía, lo que defiende la dirección, según Gómez Iturralde.
El funcionario recordó que hace once años “cuando recibimos el AHG, ocupaba un reducido rincón del actual edificio, y que además estuvo inactivo por un lapso similar de tiempo”.
Actualmente, estudiantes, maestros y el público en general pueden acudir a este centro para obtener información en una sala de lectura, acceder a la página web, que almacena ocho mil fotos antiguas, o solicitar reproducciones de periódicos, revistas, 316 mapas, 15 mil volúmenes entre escrituras públicas, protocolos o cartas, 50 mil obras nacionales extranjeras, entre otras publicaciones.
Textuales
Opinión
Cecilia Castro
Presidenta de la Corp. de montubios
“El AHG ha hecho una gran labor en la difusión de la comunidad montubia, sería lamentable perderlo”.