lunes 26 de mayo del 2008 Columnistas

Jalones hacia un desarrollo inhumano

La razón ha sido una de las luces que ha iluminado la historia humana. Al extremar el valor de la razón, se pasó a idolatrarla. “Pienso, luego existo” fue la reflexión de Descartes, su más conocido sacerdote. Afirmaba: Lo que no cabe en la razón no existe. “El abismo clama otro abismo”: Del racionalismo hemos pasado a la “Nueva Era”, que tiene precursores, como Engels. Esta ideología ha mandado callar a la razón. La razón tuvo y tiene como objeto principal a Dios y al hombre; el  Racionalismo se puso como objeto al hombre y a un “dios” arrinconado en  la vida privada. El objeto preferente de la “Nueva Era” resulta ser el sexo.

Una vertiente de la “Nueva Era” afirma que somos personas humanas, antes que ser varón y mujer y que la diferencia genital no tiene importancia. Según esta ideología, cada individuo tiene derecho a escoger su sexo y a cambiar su elección. En la Asamblea organizada por las Naciones Unidas acerca de la mujer se defendió la tesis según la cual se debiera  establecer una sociedad  en la que se puedan intercambiar las funciones del varón y de la mujer. Se dijo que la familia heterosexual es un mero producto de evolución cultural. Una mujer cercana a esta corriente se enojó cuando le hice notar que no es intercambiable la función de dar a luz.

La meta de los fautores de esta ideología es la destrucción de la familia heterosexual, abierta a la procreación. Destruida esta, todas las prácticas sexuales  son posibles y legalizables.

Van difundiendo una nueva terminología: no hablan de marido y mujer, sino de pareja, de “compañero (a)”.

Algunas agencias de las Naciones Unidas, en su afán de destruir la familia, actúan con mentalidad de colonizadoras. Invierten grandes sumas; hasta compran votos en países pobres. Rehúyen el mejor método para “regular” los nacimientos. Este método consistiría en organizar una sociedad con mayor producción y mejor distribución; sociedad en la que todos tengan educación de calidad, vestido, vivienda, alimentación apropiados. Los que tienen estos servicios son menos fecundos. Rehúyen este método, porque no quieren compartir los bienes del mundo.

1º La Asamblea de 1992 en Río afirmó que hay que “controlar” la reproducción humana. La afirmación es aceptable; el problema humano surge en la selección de un método; que debe respetar la vida.

2º La Asamblea en El Cairo en 1994 afirmó: “El desarrollo debe ser sustentable”. Afirmación buena, por ser humana; la deshumanizó al señalar como métodos el aborto y otros  disponibles para evitar la transmisión de la vida. Disfrazaron el aborto con los nombres de “maternidad sin riesgo” y “salud reproductiva”. Centraron la educación de la mujer en entrenarla a la anticoncepción.

3º La Asamblea de las Naciones Unidas en Beijing en 1995,  viendo a la mujer desde el ángulo de “género”, se empeñó en desmaternizarla.

4º En Montecristi, según algunos asambleístas, solo es defendible la vida “de calidad”. ¿Quién la califica? ¡Los “minusválidos” al basurero! No producen.  ¿Qué mueve a algunas(os) asambleístas?
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