El brasileño Gustavo Kuerten se despidió ayer de su
"gran amor" parisino, el Abierto de Francia de tenis de Roland Garros, torneo que obtuvo tres veces en su carrera.
La empatía entre el jugador y el estadio y público parisino ha quedado marcada en el polvo de ladrillo del complejo del Bois de Boulogne. Apodado el Rey Guga o Rey de Corazones, por el dibujo que hizo en la arcilla de la cancha central Philippe Chatrier tras ganar en el 2001, el tenista siempre destacó su preferencia por el torneo francés.
Ayer, primer día de la edición 2008 del Abierto de Francia, y pese a haber caído 6-3, 6-4 y 6-2 ante el francés Paul-Henri Mathieu, Kuerten, cual torero, salió por la puerta grande de Roland Garros al atronador grito de “¡Guga, Guga!”. El Rey Guga entró así en la historia del célebre estadio de la Porte D'Auteuil.
Un hombre de sonrisa fácil pero pensamientos profundos, el más grande tenista brasileño de todos los tiempos, fue número uno mundial durante casi un año. Se lleva su look poco convencional, más parecido al de un surfista de las playas de Brasil.