Un video muestra al comandante Timochenko, anunciando muerte de jefe guerrillero.
Esperanza. La muerte del líder histórico de las FARC, Manuel Marulanda, amplía el poder del ala política del grupo para un canje de rehenes y una solución pacífica del conflicto.
Guillermo León Sáenz o Alfonso Cano, responsable ideológico y líder de la tendencia moderada, asumió el comando de las FARC tras la muerte del fundador y líder histórico Manuel Marulanda, Tirofijo, reconocida ayer por el grupo guerrillero.
El comandante rebelde Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timoleón Jiménez o Timochenko, confirmó en un video transmitido por la cadena de televisión venezolana TeleSur, el fallecimiento del jefe y fundador de las FARC, el pasado 26 de marzo, de un infarto cardiaco.
“Con inmenso pesar informamos que nuestro comandante en jefe, Manuel Marulanda Vélez, murió el pasado 26 de marzo como consecuencia de un infarto cardiaco (...), luego de una breve enfermedad”, dijo Jiménez de pie frente a un micrófono y con una bandera colombiana ondeando al fondo.
Jiménez agregó que Marulanda murió “en manos de su compañera” y que se le ha dado “honrosa sepultura”.
El secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), integrado por siete guerrilleros, ha sido reestructurado varias veces tras la muerte de tres de sus máximos dirigentes en menos de tres meses.
El anuncio se suma a la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, el 1 de marzo en un ataque colombiano dentro de territorio del Ecuador, y de la de Iván Ríos, asesinado por un miembro de su guardia de seguridad para cobrar una recompensa que ofrecía el gobierno, ambos formaban parte de la cúpula de siete miembros de la guerrilla. Otros mandos medios han desertado.
Ayer se anunció el ingreso a la cúpula de un nuevo miembro, Jorge Torres Victoria o Pablo Catatumbo.
La muerte de Tirofijo es uno de los peores reveses para la guerrilla colombiana desde su creación hace casi 44 años.
El documento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asegura también que Alfonso Cano asumirá el comando del más antiguo grupo alzado en armas en América Latina.
El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, había anticipado la muerte de Marulanda en una entrevista con la revista Semana, afirmando que había informes de inteligencia que corroboraban el hecho, aunque sin presentar ninguna prueba “El viejo murió el 26 de marzo de un paro cardiaco, eso hay que decírselo a la gente. En reemplazo de él queda el camarada Alfonso Cano, es el comandante de las FARC ahorita”, decía la comunicación radial interceptada por los servicios de inteligencia militar.
Santos aseguró ayer que “las FARC están viviendo el peor momento de su existencia en 44 años” y que “por primera vez” su final “está a la vista”.
Según el Ministerio de Defensa, el número de sus combatientes pasó de unos 17.000 a comienzos de está década a unos 6.000 a comienzos de este año, luego de que bajo la dirección de Tirofijo, el grupo se extendió por casi todo el sur y este de Colombia durante más de 40 años de lucha guerrillera.
Santos afirmó que Marulanda estaba aislado en un sector al sur del país entre los departamentos de Huila y Meta donde solamente su guardia tenía acceso a él y aseveró que su muerte se debió a que quedó herido tras bombardeos a la zona.
El ministro dejó claro que para el gobierno del presidente Álvaro Uribe, los miembros del Secretariado de las FARC son objetivos de alto valor: “Ya tenemos tres de los siete miembros iniciales bajo tierra”, dijo, al tiempo de conminar a los restantes a no correr la misma suerte y negociar la paz.
Santos agregó que los servicios de inteligencia no saben dónde fue enterrado Tirofijo y supone que las FARC van a mantener en total secreto (el sitio de sepultura) como ha sido su costumbre.