Como dije en alguna de mis columnas pasadas, la era de contar calorías ya quedó atrás. Ahora existen nuevas herramientas y tipos de diagnóstico que ayudan a elaborar una dieta para cada persona, y que son mucho más eficaces.
En la década de 1980-1990 se aplicó en demasía la técnica de sumar calorías (se contabilizaba cada alimento y se sacaba un total de calorías al día). Por ejemplo, se decía que si una manzana y dos rodajas finas de sandía tenían el mismo número de calorías, entonces no habría distinción sobre qué fruta escoger.
Hoy este tipo de planteamiento ya no sirve. Se sabe que una manzana, así tenga el mismo número de calorías que dos rodajas pequeñas de sandía, puede engordar más a un grupo específico de personas y viceversa. La fisiología del individuo se ha estudiado a grados tales que hoy podemos discernir (los profesionales) qué fruta o qué alimento le va a favorecer específicamente a usted.
Aunque la sumatoria de calorías sigue y seguirá siendo de ayuda para el manejo de una dieta, al día de hoy yo les pongo en conocimiento que hay mucho más que mirar. ¿Se lo ha preguntado últimamente?