Segundo Vilema, representante del policlínico de la Penitenciaría del Litoral, manifiesta que los indultos por razones humanitarias no solo benefician al interno, sino también al sistema de rehabilitación.
“Hay muchos presos enfermos que podrían salir de las cárceles y así se puede disminuir la aglomeración de reos”, refiere.
En la Cárcel de Varones de Guayaquil existen al menos 125 internos que tienen enfermedades como tuberculosis, VIH, diabetes y cáncer y que están hacinados en el policlínico.
Entre ellos también están personas que tienen alteraciones mentales, que son rechazadas del hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce, donde no se cuenta con un área con las seguridades necesarias para albergar a detenidos.
A esto se suman la insalubridad, la falta de camas y medicinas. “Los pocos medicamentos que tenemos son muestras médicas que los propios doctores traemos, hay un déficit total”, indica Vilema.
Culminar la construcción del nuevo pabellón del policlínico fue una las peticiones que el pasado miércoles hizo el Comité de Internos de la Penitenciaría, al representante de la Dirección Nacional de Rehabilitación Social, Romeo Sylva. El funcionario se comprometió a tramitar este y otros 16 pedidos.
Según los reclusos, otra de las necesidades es contar con una ambulancia para trasladarlos hasta un centro de salud en casos de emergencias.
“Cuando alguien se siente mal por una enfermedad, una presa está a punto de dar a luz o hay un herido, nosotros tenemos que dar dinero a los guías para que nos lleven en sus camionetas a un hospital”, manifiesta un preso, quien prefirió no identificarse.