Pese al retraso en la ejecución del beneficio, los reos siguen esperanzados en lograr la libertad.
No sabe bien qué hará cuando obtenga su libertad, pero espera con ansias ese momento. “Quiero regresar pronto a mi casa y estar junto a mi familia”, expresa Félix Rodríguez Moreira, de 26 años.
Él, junto a otros cinco internos de la Penitenciaría del Litoral, se muestran ilusionados con el anuncio de la Asamblea Constituyente de conceder el indulto (perdón de penas) a los presos con enfermedades terminales en todo el país.
La lista de beneficiados en la Cárcel de Varones de Guayaquil fue elaborada por los médicos del policlínico interno y entregada al Ministerio de Justicia, que junto a profesionales del Ministerio de Salud analizan los casos antes de su aprobación.
“Enviamos una lista de once presos, pero el martes (pasado) delegados del Ministerio hicieron una evaluación de seis casos”, señala Segundo Vilema, representante del policlínico, que dice desconocer cuántos presos serán beneficiados y cuándo saldrán libres. Esto, pese a que el anuncio del indulto se hizo en febrero de este año por la Comisión Directiva de la Asamblea Constituyente.
Drama
Vilema informa que de los beneficiados, uno es de la tercera edad, tres son parapléjicos y dos sufren de tuberculosis y VIH.
“Ellos no son enfermos terminales, pero por su deteriorado estado de salud, ya no representan ningún peligro para la sociedad”, acota Vilema.
Félix Rodríguez, por ejemplo, permanece postrado en una cama desde el día de su detención -11 de junio del 2007-, cuando un tiro en la columna le quitó la movilidad de las piernas.
“Yo estaba trabajando como chambero, cuando un guardián me disparó acusándome de robar un celular”, cuenta el reo, quien aún no tiene sentencia.
Tras el hecho, Rodríguez estuvo siete meses internado en el hospital Guayaquil, bajo custodia policial. Durante ese tiempo recibió dos veces la visita de sus hijos, de 6 y 10 años. Sin embargo, desde que fue trasladado a la Penitenciaría no los ha vuelto a ver.
“Mi esposa tiene una hernia discal que no le permite moverse, para caminar debe sostenerse de las paredes y, por eso, no ha podido venir a visitarme ni traer a nuestros hijos”, comenta el interno. Señala que es su hermana la que va a verlo “de vez en cuando” y se está haciendo cargo de sus niños, a quienes dice extrañar mucho.
Una historia similar la vive Luis Alfredo Vargas Zuleta, de 50 años, y quien hace siete meses permanece detenido por posesión de droga. “Yo tenía un paquete de marihuana para curar el dolor de mis piernas, pero yo ni fumo”, comenta.
Indica que a los 20 años perdió la movilidad de las piernas y el ojo izquierdo por un golpe en la cabeza que le dieron cuando intentó ayudar a una joven que estaba siendo asaltada.
“Desde ahí estoy en una silla de ruedas, pero seguí trabajando como cuidador de carros”, agrega el hombre.
Él manifiesta que la única familiar que va a visitarlo es su hermana, pues su esposa se separó de él cuando ingresó a la cárcel y no tiene hijos.
“Quiero salir libre para trabajar como cuidador de carros y ayudar a mi familia”, expresa.
En cambio, Rodríguez pide que alguna institución pública lo ayude a conseguir un trabajo porque no quiere ser “una carga más” para sus seres queridos. “Yo tengo experiencia elaborando productos químicos en laboratorios, ojalá que alguien quiera ayudarme con un empleo”, manifiesta.
Resolución
La Asamblea Nacional Constituyente aprobó hace una semana el indulto para enfermos terminales que se encuentran recluidos en los centros de rehabilitación, pero aún no publica la resolución el Registro Oficial.
Beneficiados
Cerca de 50 internos serán beneficiados con esta resolución a nivel nacional.
Visita
El pasado 7 de abril, el asambleísta León Roldós (RED), junto a funcionarios del Gobierno, visitó la Cárcel de Varones de Guayaquil para estudiar los casos de indulto.
Beneficiados
El pasado viernes, el húngaro Nelson Pizarro, quien tenía un tumor maligno, fue liberado por el indulto concedido por el Gobierno. Él estuvo tres años en la cárcel de Quito tras cumplir una condena de seis años por narcotráfico.