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Edición del DOMINGO 25 de Mayo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Dubrovnik en 13 imágenes
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Fuerte Lovrijenac
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Ocupación en 26 imágenes (1978) es el título de una película yugoslava que la Casa de la Cultura de Guayaquil proyectó a principios de los años ochenta en el marco de un festival sobre el cine de los países socialistas.

La acción transcurría, durante la Segunda Guerra Mundial, en Dubrovnik, Croacia, una pequeña ciudad amurallada del mar Adriático. A través de la historia de tres amigos, cuyos destinos pronto tomarían rumbos diferentes, el director, Lordan Zafranovic, denunciaba los nacionalismos que desgarraban el país báltico.

La película me encantó y quedé enamorada de la que el poeta inglés Lord Byron llamó “Perla del Adriático”. Me dije que, si en alguna ocasión viajaba a Europa, sería la primera ciudad que visitaría.

El tiempo pasó, vine a realizar estudios a París y, por una u otra razón, el viaje a Dubrovnik se postergó hasta marzo de este año.

En 1991, con el desmembramiento del Estado yugoslavo, estalló la guerra y la ciudad sufrió un intenso bombardeo. Las construcciones intramuros recibieron el impacto de unos 2.000 proyectiles de todos los calibres. Uno de cada tres edificios, así como dos tercios de sus famosos tejados, sufrieron los devastadores efectos. Los recintos públicos y privados, las casas particulares, las avenidas y calles empedradas: todo el patrimonio arquitectónico y escultórico mostraba las huellas físicas de la contienda.

En febrero de 1993, la Unesco puso en marcha un Plan de Acción para la Salvaguardia de Dubrovnik. La restauración de los tejados requería, además de la consolidación de las estructuras (las más antiguas databan del siglo XVI), el reemplazo de casi medio millón de tejas. Las originales procedían de Kupari, un pueblo a unos quince km de la ciudad, cuyos talleres habían cerrado sus puertas a principios del siglo XIX. Encontrar un modelo de teja que correspondiera lo mejor posible a las técnicas y los materiales primigenios se convirtió en un verdadero desafío.

Lo lograron tras prolongadas investigaciones, y su fabricación está actualmente a cargo de dos empresas: una croata y otra francesa. En diciembre de 1998, gracias a los fondos proporcionados por el gobierno croata y la participación financiera de otros organismos nacionales y extranjeros, Dubrovnik fue retirada de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.

En mi apartamento de París tengo una pequeña videoteca con mis diez películas preferidas. A mi regreso veré Ocupación en 26 imágenes. Adquirí el video en un sitio croata el año pasado. La cinta, aunque compitió por la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1978, solo existe en versión original sin subtítulos. Me prometí que la volvería a ver cuando pudiera cotejar mis sueños con la realidad.


Fuerte Lovrijenac
Antes de entrar en la ciudad amurallada nos detenemos en la plaza Brsalje, con vista a un pequeño acantilado y al fuerte Lovrijenac, construido entre los siglos XIV y XV, que se yergue sobre un promontorio a 37 metros sobre el nivel del mar.

Palacio Sponza
Al otro extremo de Placa, cerca de la puerta Ploce, se levanta el palacio Sponza, de estilo gótico renacentista, que fue Casa de la Moneda y sede de la aduana. Hoy alberga archivos de Estado, exposiciones de arte itinerante y una sala donde se muestran imágenes de la ciudad durante los bombardeos de 1991.

Avenida Placa
Existen dos puertas de acceso al recinto. La puerta Pile, la más imponente, junto a la plaza Brsalje, y la de Ploce, situada cerca del puerto, al noreste del centro histórico. Franqueados los muros a través de una callejuela medieval, se nos impone una hermosa avenida (Placa, también conocida como Stradun) de brillantes adoquines de mármol lustrados por el tiempo. Llama la atención la similitud de las blancas fachadas de los edificios, en su mayoría grandes palacios, que la bordean. En los bajos funcionan comercios, museos o bares con encantadoras terrazas.

Iglesia de San Blas
Enfrente del palacio, la Iglesia de San Blas, patrono y protector de Dubrovnik, se impone con su fachada de exuberante decoración barroca. En el interior destacan los altares de mármol y la estatua de San Blas, que lleva en su mano una maqueta de la ciudad tal y como era antes del sismo de 1667. Cada 3 de febrero, los habitantes celebran la fiesta del santo.

Gran Fuente de Onofrio
En el centro de una pequeña plaza, hacia la derecha, se encuentra la Gran Fuente de Onofrio, coronada por una cúpula. De sus dieciséis caños, ornados con sendos rostros tallados en piedra, mana agua fresca ininterrumpidamente.

Café de la Ciudad
Hacemos un alto en el Café de la Ciudad (Gradska Kavana), una verdadera institución local, que ocupa la planta baja del antiguo palacio del Consejo mayor, hoy teatro municipal, reconstruido en el siglo XIX bajo los cánones del estilo neogótico. Pedimos un bjela kava (café con leche) y nos atrevemos a acompañarlo de brustulani mijenduli (almendras tostadas).

Monasterio franciscano
El monasterio franciscano, al lado izquierdo de la misma plaza, tiene  en su interior un claustro de finales del siglo XIV que, en opinión de los especialistas, es la obra romántica más bella de la región dálmata, y una farmacia fundada en 1317 que  sigue en funcionamiento. Con los mismos ingredientes y procedimientos que antaño utilizaban los monjes se preparan hoy aguas de rosas, hidratantes faciales de almendras, cremas con cera de abejas.

Palacio del Rector
Un poco más lejos, el Palacio del Rector luce una suntuosa fachada esculpida que, pese a la amalgama de diferentes estilos, conserva una gran armonía arquitectónica. Resultan admirables los capiteles finamente trabajados y la ornamental escalera del atrio, donde se celebran conciertos a lo largo del festival de verano.

Puerto Viejo
Tomamos una callecita y tras pasar una puerta nos hallamos en el puerto viejo. Al fondo se distinguen los soportales, que hoy resguardan una cafetería. Desde aquí zarpan barcos en dirección a las diferentes islas que salpican la costa adriática. Las Elafitas y la isla de Lokrum son las más accesibles.

Catedral de la Asunción
La Catedral de la Asunción, junto al Palacio del Rector, erigida en el siglo XVIII, posee en su interior un políptico de la Asunción de la Virgen que se atribuye al célebre pintor italiano Tiziano. El tesoro de esta iglesia está expuesto en una capilla barroca, decorada con rollizos angelotes y bellos elementos dorados. La colección consiste en más de un centenar de relicarios, entre ellos la cabeza, el brazo y la pierna de San Blas, tradicionalmente sacados durante la procesión que el 3 de febrero recorre los alrededores de Dubrovnik.

Prijeko
Volvemos a la ciudad por una puerta   en cuyo umbral las artesanas han improvisado mercadillos para vender sus manteles, bordados o piezas de lino,   la cual nos deja nuevamente en la avenida principal. La abandonamos, y subiendo empinadas escaleras con desbordante vegetación o ropa tendida al sol llegamos a Prijeko, conocida como la calle de los restaurantes. Un delicioso olor de mariscos fritos nos embriaga y decidimos almorzar en una de las múltiples terrazas.

Muralla de Dubrovnik
Las murallas que rodean la ciudad antigua miden 2 km de largo, 25 m de alto y hasta 6 m de ancho. El acceso se encuentra al lado de la Puerta de Pile. La ronda de esta fortificación ofrece un panorama espléndido de los tejados y monumentos de Dubrovnik.

Antiguo funicular
Salimos de la vieja ciudad y en auto nos dirigimos a lo alto de un cerro, donde se halla el funicular que, tras los bombardeos, nunca fue reconstruido. La vista es aún más grandiosa: todo Dubrovnik y kilómetros de la costa adriática.


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