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Edición del DOMINGO 25 de Mayo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Vivir mejor
Sanando nuestras heridas
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Vivir en libertad
En el transcurso de este tiempo he visto cómo muchos se han sentido identificados con los casos que he mencionado, después de haber visualizado tu dolor y de haberlo aceptado, y luego de haberlo compartido con alguien, ahora te corresponde mantenerte firme en esa libertad que encontraste. En este último tema te ayudaré facilitándote algunas pautas que te serán útiles para conseguir este propósito. 

La recuperación forma parte de esta libertad, y solo se la consigue si sitúas la culpa en el lugar donde se debe encontrar. Te lo explicaré mejor a través del siguiente caso: una niña de 5 años fue abusada sexualmente por su hermano mayor, hasta que lo descubrieron sus padres; la niña dijo que fue ella quien lo ocasionó mediante su baile provocativo. La culpa de la menor era tal que su abusador le hizo pensar que lo que pasó fue por su culpa. Debemos entender que un niño nunca tiene la culpa de que lo maltraten por el simple hecho de ser niño. La verdadera recuperación incluye situar la culpa en el lugar que le corresponde, así como también asumir nuestra responsabilidad cuando sea necesario.

¿Por qué necesitamos recuperarnos?, porque la ira, la ansiedad, la angustia, que resultan como consecuencia de nuestros problemas, son adicciones que afloran en nuestro presente, y estos, por el hecho de no saberlos controlar y manejarlos, los transmitimos a los demás afectando también sus vidas y provocando una cadena de amargura entre ellos. La ira es otro de los enemigos al que debemos hacer frente, pues se puede convertir en un  arma de destrucción para el que lo sufre y para el que lo recibe.

Vivir en libertad significa no hacer caso omiso a lo que me hicieron o dejaron de hacer, es recordar que a pesar del daño que se me ocasionó, he podido encontrar libertad a través del perdón, y eso nadie te lo podrá  arrebatar. Es entender que soy libre porque me despojé de todas mis cargas y falsas culpas que tenía en mi interior, permitiendo a mi alma ser liberada de ese tormento de la aflicción y la amargura en la que me encontraba. Y recordar que siempre habrá personas que quieren seguir lastimándome, pero que ahora que encontré el camino del perdón tengo paz en mi interior. Vive los beneficios de la libertad, siéntete en verdad una persona privilegiada y grita a los cuatro vientos: “¡Soy libre!”, para amar, para bendecir y por qué no para restaurar a otros que también están buscando el camino a su libertad.

Fuente:  Toyi Espín de Jácome, Psicóloga educativa y orientadora familiar.
Telfs.: 285-4994, 09-402-1070.
Email: toyijacome@hotmail.com


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