Domingo 25 de mayo del 2008 Economía

Parroquia manabita no cederá terrenos para nueva refinería

El Aromo, Manabí

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EL AROMO, Manabí. Andrés Delgado produce paja en esta población y no está de acuerdo con que se construya una refinería.

El Aromo no es el único sitio que el Estado analiza como opción para construir la nueva refinería.
 
Siempre estuvieron ahí, pero no fueron tomados en cuenta hasta que el actual Gobierno decidió construir la nueva refinería; entonces empezaron las visitas, las ofertas, las entrevistas y los ofrecimientos de desarrollo, antes nadie mencionaba El Aromo, una población  ubicada en la parroquia manabita de San Lorenzo.

Ahora, ese nombre está en boca de todos, incluso entre los traficantes de tierras, y tal vez por eso Benito Pico, oriundo de la zona, evita responder cualquier pregunta.

Su mirada esquiva y poco triste revela lo que al paso se nota: el abandono y la falta de servicios básicos; ni la risa de niños se escucha. El silencio invade todo.

¿Y por qué no Jaramijó?, indicó  en un tono casi inaudible, mientras sus ásperas manos ingresaron tímidamente a los bolsillos del pantalón café sucio que lucía con la camisa a cuadros desabotonada hasta la mitad del pecho.

“Han venido abogados, ingenieros... diciendo que eran del Estado y me dieron un papel con un número que ya lo boté porque no me interesaba”, pronunció firme.

Mientras su hermana María Pico, menos recelosa, recordó que desde hace dos meses escucha que la refinería “será acá” y que “si no llegamos a un acuerdo viene el Estado y nos saca”.

El Aromo está asentado a los lados de la vía costanera conocida también como Ruta del Sol, a 20 kilómetros de la capital de la provincia de Manabí.

Por su clima subtropical seco, gracias a que colinda con el bosque protector húmedo Pacoche, produce paja (con la que hacen los sombreros de toquilla), banano, piñón (utilizado en el biocombustible), caña de azúcar y naranja.

Esos cultivos, más el sol caliente de las mañanas, la neblina del mediodía y la garúa a la tarde, es lo que la población de El Aromo y otras once comunidades temen perder si dejan ingresar a la nueva refinería.

A lo largo del perfil costanero y en la Ruta del Sol están asentadas las poblaciones de San Mateo, Los Sauces, El Aromo, La Travesía, Santa Marianita, Pacoche Bajo, Pacoche Medio, Pacoche Alto, Ligüiqui, San Lorenzo, Las Piñas y Río Caña, todas se oponen a la construcción de la obra.

“No ven que todo (la vegetación) se secará con el humo que vote la máquina; no piensan ni en los animalitos”, comentó molesto Ramón López, comunero de 60 años, de cabo San Lorenzo.

Esa parroquia es vecina de Las Piñas, un pueblo pescador y en el que también hay oposición  a la refinería, que vende su trabajo al peso a los grandes comerciantes nacionales y extranjeros: $ 20  por 85 o 90  libras de pescado.

Las faenas que cada uno de los moradores realiza contrasta con los objetivos del Gobierno, que planea contratar a una firma extranjera para que coloque el 70% de los $ 6.600 millones que costará levantar el complejo petrolero.

El 30% restante lo pondrán Ecuador y Venezuela, a través de la compañía de economía mixta Refinería del Pacífico, que está a pocos días de constituirse. El  51% del paquete accionario de esa nueva empresa se quedará en la estatal ecuatoriana Petroecuador y el 49% lo administrará la homóloga Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa).

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