Fernando Cordero (PAIS) dice que el No no tiene posibilidades de ganar en el referéndum aprobatorio de la Constitución, pese a que las encuestas muestran una baja en la credibilidad de la Asamblea Constituyente.
¿Los artículos ya aprobados reflejan el proyecto político que PAIS ha denominado socialismo del siglo XXI?
Más que los adjetivos, lo que hay que ver en los textos aprobados es que muestran reales posibilidades para crear el cambio que necesita el país. Eso es lo que pone en estado de descomposición a la oposición... En los textos y mandatos hay señales de que hay condiciones para la esperanza: un no rotundo a lo que significan los privilegios, una defensa de lo colectivo, pensar en una globalización alternativa, que no solo se preocupa de desarrollar derechos sino de garantizarlos, que la naturaleza sea sujeto de derechos en estos tiempos de calentamiento global...
¿Entonces reflejan una Constitución a la medida del presidente Correa?
No, porque ese no ha sido nuestro molde. Sería un desperdicio de la oportunidad histórica que tanto él como nosotros tenemos de hacer una Constitución para cuatro años o, en el mejor de los casos, para diez. La Constitución del 2008 debe ser, ojalá, pensando 100 años, pensando en un modelo que sea incluyente.
La primera vicepresidencia había establecido un cronograma de entrega de textos, ¿por qué las mesas no lo cumplieron?
Si las mesas nos hubiesen hecho caso, se podría haber acabado de redactar la Constitución el 24 de mayo. El problema es que ha habido 2.342 intervenciones en el pleno. Se ponen de acuerdo los 13 de la mesa y vuelven a hablar en el pleno, entonces les contestan 40... Hay que reconocer que sí afecta la conducción democrática del debate a nuestro presidente, que a veces se podría criticar por exceso de tolerancia en la concesión del uso de la palabra... Las mesas no han sido responsables en el cumplimiento de los plazos, a veces han alargado más de la cuenta los debates...
Por ese retraso las propias encuestas de PAIS señalan que la credibilidad en la Asamblea se ha reducido...
Es obvio, porque no hay un producto final, no ha llegado a la gente lo que ya está listo, hay una campaña soterrada y otra abierta por el No... Leyendo las encuestas, se puede decir que la gente se ha pasado de la adhesión que había (por la ilusión y el compromiso) a un estado de vigilia.
Los que promueven el No deben estar de luto porque toda la campaña de desinformación no les ha dado un voto. El No está muerto, no va a ganar jamás. Cuando empiece a llegar a la gente la información de lo que ya se ha logrado, los indecisos se volverán por el Sí.