|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
 |
|
|
 |
Querido Alberto |
|
| |
Ocurrió una de aquellas veces en que te fui a ver en Boadilla del Monte.
Subimos donde tienes piano, equipos de sonido. “Quiero que escuches algo”. Me senté frente a la consola. Te había dicho: “Evelina se nos va; ella no lo sabe aún”. Me abrazaste: “Sí, Bernard... a todos se nos va”. Pusiste el disco profético, ejemplar único pues no estaba en el mercado, no llevaba etiqueta sino tu dedicatoria rubricada con marcador azul. Rompí a llorar. Evelina murió pocos años después.
“Yo no sé lo que será de mi rumbo si tú quieres tomar otro camino lejos del mío. Yo no sé, cuando llegue la noche y contemple tu lecho vacío, yo no sé si podré contenerme de llorar como lloran los niños. Yo no sé, cuando apague las luces, si yo mismo seré mi enemigo, solo sé que seré como el ciego que la oscuridad ha vencido”. Sigues temiendo que se vaya Renata, compañera de ojos intensos con quien compartí ternura, efluvios de cocina, cuadros de su galería. Le dedicaste un libro uniendo en un verbo sabor y conocimiento: A ti, Renata, que me sabes tanto. No pude presenciar tu condecoración en Guayaquil. Estaba con 22 de presión, resaca probable de la operación a la aorta. El presidente Rafael Correa tuvo la gentileza de llamarme por teléfono.
Entrevisté como a mil artistas. Unos dejaron huellas: el penthouse de Brickel Avenue, la villa de Chipiona, lugares donde conversé con Rocío Jurado días enteros; cenas con Paloma San Basilio, veladas en el hogar de Luisa María Guëll, caricias al perro Hey en Indian Creek, visitando a Julio Iglesias (llegaba Liz Taylor, preguntaba por Ecuador a la muchacha ecuatoriana que allí laboraba), tertulias con Nathalie y los hijos de Raphael, fin de año íntimo con los padres y la esposa de José Luis Rodríguez, dúo de piano con la mamá de José José.
Pero, Alberto, hermano del alma, nadie pudo superar nuestras cenas, encuentros en mi casa, en la tuya, botellas prestigiosas compartidas con Facundo Cabral al que bauticé una noche como “fecundo cabrón”, Raúl Vale y otros. A veces cantabas, tocabas el piano hasta el amanecer. Me río pensando que nunca quisiste complacer al contralmirante Poveda; le preguntaste: “Compañero Presi, ¿cuándo devolvemos el poder a los civiles?”, a lo cual te contestó: “Estamos de paso, hacemos las cosas de la mejor forma posible”. Terminamos todos en la cocina comiendo paté mientras Bugs, mi conejo domesticado, se embaulaba las cortinas a dentelladas. Joan Manuel Serrat protestó que solo conmigo abrías tus mejores botellas. Hablamos de ídolos tuyos a quienes conocí personalmente: Jacques Brel, Gilbert Bécaud, Juliette Gréco, Michel Legrand, Mireille Matthieu, Brigitte Bardot, Claude François, Nana Mouskouri.
Alberto, amigo, chef de primera, catador de vinos y almas, poeta, compositor, loco vestido de cordura, compartiste conmigo el ideal de poder ser hombre sin machismo, solidario, temperamental, tierno, sabiendo llorar, conmoverte, cabrearte. ¿Sabes? te quiero inmensamente, pour toujours, for ever. |
 |
| Piedad Villavicencio Bellolio |
| |
 |
|
|
|
 | |
 |
| Agenda |
 | |
| Guayaquil |
| Capacitación |
El Centro Intercultural del Litoral dará el próximo 2 de junio, en Diez de Agosto 616 y Boyacá, un curso de capacitación docente llamado ‘Desarrollo Cultural Comunitario-Escolar’. Los interesados pueden llamar al 239-7740 o (08) 972-4497. |
Más Actividades | | |
|
| |