Con una ceremonia se abrió el templo a la cual acudieron autoridades locales y de Taiwán.
“No importa la raza y el credo, todos pueden venir a seguir las enseñanzas de Buda, que están basadas en la meditación y la oración”, fueron las palabras de invitación que ayer formuló el maestro Chin Min, durante la inauguración del primer templo budista en Ecuador.
En una ceremonia cargada de espiritualidad los monjes budistas abrieron oficialmente el templo Yuan Heng, ubicado en la manzana 100 de la sexta etapa de la ciudadela La Garzota.
Al acto asistió el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot; el viceministro de Relaciones Exteriores, Eduardo Egas, entre otras autoridades civiles y policiales que figuraban entre los invitados especiales, quienes se mostraron sorprendidos por la belleza del templo.
Nebot dijo que la obra se unirá a los atractivos turísticos culturales y religiosos con que cuenta la ciudad.
El acto inició a las 09:40 con la toma de la foto oficial en la que posaron las autoridades del templo y los invitados de honor. Alrededor de las 10:00, las autoridades locales junto con Chin Huei, representante de Taiwán en Ecuador, cortaron la cinta de las puertas del templo. Posteriormente, el mismo Nebot fue el encargado de la apertura de la capilla principal del templo, ubicada en la planta baja y donde se encuentra la imagen del buda Shakyamuni, que representa al fundador de la filosofía del budismo.
Sobre los altares de esta sala se ubicaron grandes arreglos florales y frutales en honor a la imagen dorada. El olor a incienso dominaba el ambiente de la capilla en cuya parte superior, fue colocada una campana y una especie de tambor que anunciaba los distintos horarios para el culto.
Los monjes pidieron a los asistentes que al ingresar a la capilla se quitaran los zapatos por tratarse de un lugar sagrado, pero nadie hizo caso.
Igual situación ocurrió en la segunda capilla del edificio ubicado en la planta alta, donde se llevó a cabo la ceremonia de apertura y en la que se pudo observar la manera en que los monjes realizan sus meditaciones y rituales budistas.
En este salón tres maestros presidieron la ceremonia frente a las imágenes de tres budas (de la enseñanza, de la medicina y de la sabiduría).
Los maestros rindieron tributo con una oración en mandarín, acompañados por el canto de los monjes. Ellos vestían largas túnicas de color rojo y anaranjado.
En el ritual, efectuado sobre una alfombra roja, cada religioso utilizó una flor, un pincel y un pañuelo para representar la limpieza espiritual. El uso de estos objetos fue alternado por los maestros mientras se arrodillaban sobre unos cojines. Este acto duró unos 20 minutos.
Luego vinieron las palabras de agradecimiento del maestro Yucuan Fashi, quien entregó una placa de reconocimiento a Nebot. El Municipio entregó un acuerdo por la contribución urbanística que representa el templo budista Yuan Heng y el parque que los budistas entregaron a la ciudad.
En su intervención, Nebot agradeció que Guayaquil haya sido elegida para acoger esta inversión taiwanesa y por la libertad de culto que se acepta y practica en la ciudad.
Algunas personas quisieron ingresar al templo para ver la ceremonia, pero estos recién ingresaron al culminar el evento, cerca de las 11:00. El templo fue abierto al público para que lo conozcan, mientras que los invitados degustaron de un almuerzo vegetariano.
Carolina Sánchez y su hija aprovecharon para tomarse fotos en las capillas del templo.
Mientras que Miguel Morales, otro visitante, sostuvo que este tipo de obras solo las había visto en televisión.
Semblanza
El concejal Guillermo Chang hizo una semblanza del budismo. Recordó que Buda pide dejar los bienes materiales y los placeres, y recomienda el camino de la meditación y oración para despojar al ser humano del sufrimiento.
Folleto
Los visitantes recibieron un folleto a color sobre el budismo, denominado ‘tierra sagrada bajo el cielo’.