Tras un viaje de nueve meses, la sonda estadounidense Phoenix se prepara para posarse sobre Marte este domingo en busca de indicios de signos de posibles formas de vida pasada o presente.
"Este es un momento de nerviosismo", dijo el domingo a periodistas Barry Goldstein, director del proyecto Phoenix en el Laboratorio Jet Propulsion de la NASA en Pasadena, California (oeste), desde donde se controla la misión.
Los científicos aguardan con ansiedad la llegada a Marte de 'Phoenix Mars Lander', el proyecto de 420 millones de dólares de la agencia espacial estadounidense que pretende tomar una muestra del hielo del permafrost ártico del planeta rojo para analizarlo en busca de signos de vida.
"Esperar y observar" es lo único que el equipo puede hacer mientras transcurren las pocas horas que faltan para que la sonda toque la superficie marciana, y 15 minutos después lleguen a Tierra noticias sobre esa riesgosa maniobra, a las 23H53 GMT según previsto, agregó.
Desde el comienzo de la exploración de Marte en la década de 1960, más del 50% de las misiones fracasaron en sus intentos de tocar el planeta rojo.
"Tenemos un buen desempeño" con respecto a los demás países, aseguró sin embargo Goldstein en referencia a las anteriores iniciativas estadounidenses, como los robots Spirit y Opportunity, que se posaron en enero de 2004 y desde entonces exploran el suelo de Marte.
Los científicos cancelaron el sábado una corrección de la trayectoria de Phoenix porque estaba "bien en curso para su aterrizaje del domingo en la llanura ártica marciana", informó en su website el centro de control de Pasadena.
Luego de su viaje de 679 millones de km desde que partió en agosto de 2007, y tras ingresar a 21.000 km/h a la alta atmósfera de Marte protegida por su escudo térmico, Phoenix desplegará un paracaídas supersónico para disminuir su velocidad.
A continuación la sonda encenderá cohetes propulsores que le permitirán posarse con suavidad sobre sus tres pies, en la región de Vastitas Borealis, llano circumpolar libre de piedras que correspondería en latitud, en la Tierra, al norte de Canadá.
Phoenix se convertirá en la primera nave espacial en posarse sobre la superficie ártica de Marte y perforar el hielo de su suelo polar, donde las temperaturas van de menos 73ºC a menos 33 grados Celsius, usando instrumentos científicos para analizar las muestras.
"Nuestra meta es tomar una cucharada colmada de ese suelo helado" en busca de signos de posibles formas de vida pasada o presente, explicó Peter Smith, principal investigador de la misión Phoenix en la Universidad de Arizona.
Pero con casi cinco décadas de exploraciones peligrosas a Marte - donde cerca de la mitad de las tres docenas de intentos han fracasado- hay poco margen de error.
En Pasadena no se recibirá confirmación radial del contacto con Marte hasta las 23H53 GMT, ya que la señal necesita 15,3 minutos para recorrer a la velocidad de la luz los 276 millones de kilómetros que separan el planeta rojo de la Tierra.
Un minuto después de confirmar su arribo, la radio quedará silenciosa por 20 minutos para ahorrar baterías antes de desplegar las dos antenas solares. Las primeras imágenes llegarán a la Tierra dos horas después.
La NASA quiere averiguar si el ártico marciano ha tenido alguna vez condiciones favorables para la vida microbiológica, dijo Smith.
Dado que la región polar de Marte está sujeta a cambios de estación como la Tierra, los científicos intentan ver si hay un punto en el que la región se caliente y cambie a un suelo rico en agua con minerales que permitirían la vida.
Dotado de una cámara, Phoenix desplegará un brazo articulado de 2,35 metros capaz de cavar en el suelo a una profundidad de un metro para buscar hielo y calentar muestras para detectar carbón y moléculas de hidrógeno esenciales para la vida.