Desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre de cada año se permite la caza del mamífero.
Es lunes 19 de mayo y en el camino hacia el recinto Petrillo, en la vía a Daule, en Guayas, un hombre, que no quiere revelar su identidad, lleva una pierna de venado que la vende en $ 20. Él salió en la madrugada a cazar a los bosques secos en Chongón, al oeste de Guayaquil. “Hay venados (cola blanca) que dan 60 y hasta 100 libras de carne”, comenta.
Una vez en la población, los comedores exhiben el menú en carteleras: seco de gallina, de pato, guatita y seco de venado, una variedad que también se la ofrece en la vía a Salinas, en la provincia de Santa Elena.
En este sitio las mujeres que atienden en los restaurantes promocionan el platillo, mas no lo venden. Ellas aseguran que los cazadores no ingresan a las montañas a cazar venados porque la maleza está alta y por la presencia de culebras.
“A los cazadores los cazan...”, dice una de ellas que prefiere la reserva del nombre. La mujer asegura que cuando la Policía Ambiental los coge in fraganti, les decomisan las piezas del animal y hasta el arma.
En tanto que Marianella Asencio, de Petrillo, dice que antes los cazadores llegaban todos los días a ofrecer la carne, “ahora lo hacen solo dos veces por semana porque está prohibido venderla”.
Aun así, cuando la ofrecen, la comercializan en $ 1,75 y $ 2 la libra, mientras que el plato de seco cuesta $ 2,50.
En el texto unificado de la Legislación Ambiental Secundaria del Ministerio del Ambiente se señala que en la región Costa, desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre de cada año, está permitida la práctica de la cacería de pelo (mamíferos) deportiva y de subsistencia.
Los demás días del año son de veda y está prohibida la caza, porque en este periodo el animal se reproduce.
En esta misma legislación se especifica que está prohibida la práctica de la cacería que no sea la de naturaleza deportiva o de subsistencia.
Por lo tanto, la que quiera efectuarse para fines comerciales como la elaboración de platos, para extracción y procesamiento de pieles y cueros, elaboración de prendas de vestir, fabricación de objetos, adornos, artesanías y todo tipo de transformación de partes del cuerpo del animal, está prohibida.
Al respecto, Patricia Guarderas, jefa de la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA) de la Policía Nacional, precisa que “nosotros hacemos controles permanentes, se decomisan el producto y las armas que se encuentren”.
“No lo hacemos todos los días (el control), sino en forma esporádica, pero el venado se lo comercializa desde hace mucho tiempo, más por la zona de Pedro Carbo”, manifiesta el sargento primero Alfonso Idrovo, también de la UPMA.
Desde el 31 de julio del 2000, el Municipio de Guayaquil tiene una ordenanza que prohíbe la captura, recolección, extracción y comercialización de fauna nativa silvestre que esté legalmente protegida, viva o muerta y sus derivados, en los locales comerciales en la vía pública o en cualquier otro lugar del cantón Guayaquil.
Al respecto, Mauricio Velásquez, director de Medio Ambiente del Municipio y presidente del Colegio de Biólogos del Guayas, menciona que no hay una población real de venados en todo el país y que, sin embargo, existe una cacería sin control.
“La cacería se realiza a vista y paciencia de todo el mundo, con el agravante de que utilizan métodos prohibidos como encandelillar al animal en la noche con los faros halógenos de los carros, no se respetan las vedas, ni tampoco sexo (solo se pueden cazar los machos adultos)”, precisa Velásquez.
Se debe, según el biólogo, implementar un programa de control y vigilancia para detener la caza ilegal, así como uno de educación y comunicación ambiental.
Mario Brito, director del Distrito Forestal, dice que en efecto la caza para vender la carne está prohibida aunque quien la practique tenga licencia, porque esta es solo deportiva.
El funcionario no precisa cuántas licencias se han emitido en lo que va del año y cuántas, del 2007, ya están caducadas y se tienen que renovar.
En tanto que Nancy Hilgert, ex directora del Distrito Forestal, refiere que en el 2007 se emitieron cerca de 150 licencias para caza deportiva.
Ella explica que una de las normativas para los cazadores deportivos es que tienen que ingresar a pie hasta las zonas venaderas y respetar la edad y el sexo del animal.
Asegura que en los 18 meses en que ocupó dicho cargo no se emitieron licencias para cazadores de subsistencia, que son aquellos que atrapan el animal pero para consumo familiar o comunal. Dice que ellos no están asociados y por eso se desconoce el número de este tipo de cazadores.
“La carne no puede ser comercializada bajo ningún aspecto y quien lo sepa debe denunciarlo al Distrito Forestal y a la Fiscalía de lo Ambiental”, precisa Hilgert.
Raúl Carvajal, gerente (e) de Fundación Natura, enfatiza en que se necesita establecer en forma técnica cuál es la situación poblacional del venado cola blanca y para ello se debe hacer un estudio.