En lugar de culpar a India y a otras naciones en desarrollo por el aumento en los precios de los alimentos, los estadounidenses deberían replantearse sus políticas energéticas —y ponerse a dieta.
Ésa ha sido la respuesta de un creciente número de políticos, economistas y académicos en India, quienes están molestos por declaraciones en las que importantes funcionarios de Estados Unidos han dicho que la creciente prosperidad de India es culpable de la inflación en los precios de los alimentos.
El debate en ocasiones ha caído en lo que parecían discusiones insignificantes acerca de quiénes son los verdaderos glotones que devoran los recursos mundiales.
Por ejemplo, Pradeep S. Mehta, secretario general del centro para el comercio internacional, la economía y el medio ambiente de CUTS International, un instituto de investigación independiente con sede en Nueva Delhi, indicó que si los estadounidenses adelgazaran hasta alcanzar el peso de los indios de clase media, “mucha gente hambrienta del África subsahariana encontraría comida en sus platos”.
Añadió, con malicia, que el dinero gastado en EU en liposucciones para deshacerse de la grasa proveniente del consumo excesivo podría ser canalizado para alimentar a víctimas de la hambruna.
Los comentarios de Mehta reflejan una indignación genuina —y crecientes críticas— hacia Estados Unidos en particular por comentarios recientes del Presidente Bush.
Después de una conferencia de prensa realizada el 2 de mayo, se citó que el mandatario dijo acerca de la floreciente clase media india: “cuando uno empieza a obtener riquezas, comienza a exigir mejor nutrición y mejor comida, y por lo tanto la demanda es alta, y eso hace que los precios suban”.
En respuesta a los comentarios de Bush, Jairam Ramesh, funcionario de alto rango en el Ministerio de Comercio, dijo que “George Bush nunca ha sido famoso por sus conocimientos de economía”, y que sus comentarios demostraban una vez más lo “completamente equivocado” que está.
Las naciones en desarrollo, y en particular China e India, son culpadas de problemas globales, entre éstos el creciente costo de las materias primas y el incremento en las emisiones de gases con efecto invernadero, porque consumen más bienes y combustible que nunca antes. Sin embargo, funcinarios indios, desde la oficina del Primer Ministro hasta niveles inferiores, con frecuencia señalan que India, per cápita, usa cantidades mucho menores de materias primas y contamina mucho menos que naciones en Occidente, particularmente EU.
Al explicar los incrementos en los precios de los alimentos, políticos y académicos indios citan el consumo en Estados Unidos; el uso de tierras cultivables por parte de Occidente para la producción de etanol y otros biocombustibles; subsidios agrícolas y barreras comerciales de Washington y la Unión Europea, y finalmente, la caída en el tipo de cambio del dólar.
Las acusaciones de los indios de hipocresía por parte de Occidente podrían tener fundamentos. Estados Unidos usa —o desperdicia— 3 mil 770 calorías por persona cada día, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación recopilados entre el 2001 y el 2003, en comparación con 2 mil 440 calorías por persona en India.
En cuanto al comercio, los subsidios agrícolas occidentales socavan la producción agrícola en áreas fértiles de África, señaló Kamal Nath, Ministro de Comercio de India, y repitió el punto de que los estadounidenses desperdician más comida que la gente de muchos otros países.
“Si el mundo en desarrollo se va a desarrollar, la demanda crecerá y habrá nuevos paradigmas políticos”, afirmó Mehta.