El saltamontes marrón, que devora arrozales en Asia, está en proceso de multiplicarse en miles de millones. Investigadores en el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, en Los Baños, dicen saber crear variedades resistentes a los insectos, pero que los recortes presupuestales han impedido que lo hagan.
Éste es un ejemplo de los problemas en el sistema agrícola mundial. Expertos afirman que durante los excedentes de alimentos de décadas recientes, gobiernos y agencias de desarrollo dejaron de enfocarse en ayudar a los países pobres a mejorar su agricultura.
Los presupuestos de instituciones que rescataron al mundo de la hambruna en los 70, entre ellas el Instituto del Arroz, se han estancado o disminuido, aun cuando los problemas que intentaban resolver se han vuelto más difíciles.
“La gente pensaba que la crisis mundial de alimentos estaba resuelta, que la seguridad alimentaria ya no era un problema, y realmente se salió de la agenda”, señaló Robert S. Zeigler, director general del Instituto del Arroz.
Los científicos han identificado 14 rasgos genéticos que podrían ayudar a las plantas a sobrevivir al saltamontes, que chupa los jugos de las plantas al tiempo que las infecta con diferentes virus. Sin embargo, los científicos no han tenido dinero para desarrollar estos rasgos en las variedades de arroz más usadas del mundo.
Problemas similares afligen a Asia, África y Latinoamérica que trabajan en la productividad de cultivos en países pobres. Durante años, expertos agrícolas se han quejado de los decrecientes esfuerzos y advertido sobre los riesgos. “Nadie escuchaba”, dijo Thomas Lumpkin, director general del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, en México.
El crecimiento del abasto global de alimentos se ha desacelerado aun cuando la población ha ido en aumento. Como la demanda empieza a superar a la oferta, los precios se han disparado y han estallado disturbios por la escasez de alimentos, que han socavado la estabilidad de algunos gobiernos. No obstante, cultivo por cultivo y país por país, la investigación y desarrollo agrícola se han rezagado.
El centro ubicado en México ha creado maíz resistente a la sequía para África, y trigo de mayor rendimiento y resistente a las enfermedades para el sur de Asia. Pero carece del dinero para lograr que las variedades lleguen a manos de los agricultores pobres.
Los mayores recortes se han presentado en donativos para la agricultura de países pobres por parte de los países ricos, así como en préstamos de instituciones de desarrollo controladas por gobiernos ricos, como el Banco Mundial.
Al hacer ajustes acordes a la inflación y los tipos de cambio, los países ricos, como grupo, recortaron los donativos aproximadamente a la mitad de 1980 al 2006, de 6 mil millones de dólares a 2,8 mil millones de dólares al año.
Una red global de centros de investigación se enfoca en la producción de alimentos, con 14 institutos en Asia, África y Latinoamérica.
Los centros, conocidos como el Grupo Consultivo para Investigación Agrícola Internacional, llevan gran parte de la carga de mejorar el rendimiento de los cultivos en los países en vías de desarrollo.
Al tiempo que el mundo perdía su enfoque en los cultivos, los presupuestos de algunos de los centros fueron recortados. En otros, los presupuestos se mantuvieron iguales o incluso aumentaron, pero cada vez más los donadores dirigían el dinero a proyectos valiosos, pero complementarios. Disminuyó el gasto en los laboriosos programas de cultivo de plantas necesarios para mejorar la productividad de las cosechas. Mientras estas tendencias se desarrollaban, se preparaba el escenario para una emergencia alimentaria.
El mundo empezó a usar más grano que el que producía y los precios empezaron a subir. A principios de este año, cuando las reservas caían a niveles peligrosos, los precios de granos se duplicaron o triplicaron, lo que amenaza a hasta 100 millones de personas con desnutrición.