Artesanos dicen que harina subsidiada asignada es insuficiente para cubrir la demanda.
Mientras algunos panificadores solicitaron al Gobierno que se extienda indefinidamente el subsidio a la importación de la harina; otros, en cambio, se quejan porque no han podido obtener el producto.
Nicolás Lara, presidente de la Sociedad Unión de Panaderos, con 300 agremiados, asegura que en “innumerables ocasiones” ha acudido al Banco Nacional de Fomento (BNF) para presentar la documentación para recibir la harina, pero la entrega no se ha concretado.
“Elaboramos una lista con los nombres de los socios y la cantidad de quintales que necesitábamos hace como un mes y medio; luego nos acercamos al banco y nos dijeron que se había acabado la harina y nos entregaron un tique. Cuando fuimos a recibir la harina eran solo cinco quintales”, señala Lara.
El dirigente explica que a cinco afiliados les dieron esa cantidad del producto, pero notaron que la harina de Argentina es de “mala calidad”.
Asimismo, Segundo Ayauca, propietario de la panadería Ecuador, que distribuye a despensas y tiendas de la ciudad, asegura que su producción de pan requiere de 16 quintales diarios; sin embargo, “los cinco que me dan no me alcanza para trabajar”.
Según Ayauca, el precio del pan se mantiene entre $ 0,12 y $ 0,15. “No podemos subir más, sino los clientes se van. Hemos decidido bajarle un poco el porte del pan”, comenta.
Segundo Yerovi, presidente de la Asociación Gremial de Maestros Panificadores de Guayaquil, confirma que se reunió con Agustín Villegas, gerente regional del BNF, para establecer el cupo mensual de 60 quintales a $ 22.
Según comenta, Yerovi se han registrado algunos problemas en la comercialización de la harina, “el Banco suspendió la venta y ahora redujo los cupos de cinco a tres sacos”.
Villegas aclara que no es que se redujo el cupo, más bien en las inspecciones se define cuál es la demanda de la panadería y en base a ello se fija el cupo.
“Hay panaderías que no llegan ni a 20 mil panes al mes, no justifica darles más, algunos quieren almacenar y eso perjudica a otros, que sí necesitan la harina”, indica Villegas.
Desde que comenzó el proceso a fines de abril, se han entregado aproximadamente 8.000 quintales de harina solo en Guayaquil, y actualmente se sigue vendiendo el producto.
“Lo mínimo que estamos entregando son tres quintales a los panificadores semanalmente”, afirma Villegas.
Respaldo
La Asociación de Panificadores de Pichincha solicitó al Gobierno que continúe con el subsidio de la harina de Argentina a $ 22. En el mercado cuesta $ 45.