El show estuvo cargado de temas románticos y revivió emociones pasadas en el público.
Como un exquisito bajativo resultó el coctel de canciones que interpretó el jueves pasado el cantante venezolano José Luis Rodríguez, durante la cena show que ofreció el Mall de Sur a 400 clientes que participaron en una promoción por el mes de las madres.
En total fueron 800 invitados (la ganadora más una acompañante), algo que el artista, más conocido como El Puma, lamentó porque eran muy pocos en relación a los 50.000 cupones que se depositaron.
A las 22:20, después de que los invitados cenaron, apareció en el escenario que se había montado en el salón Isabela del hotel Hilton Colón, la figura de El Puma. De inmediato se escucharon gritos de emoción de sus fanáticas.
Estaba vestido de terno negro, camisa blanca y corbata amarilla. Su rostro lucía sereno y, a ratos, con una sonrisa coqueteaba con las asistentes que en su mayoría estaban acompañadas de sus parejas.
Después de hablar del tiempo, de que no hay que cerrar la puerta a la esperanza y de que hay que perdonar las faltas del ser amado, su voz sonó con Por si volvieras, después Culpable soy yo, y su impecable voz hechizó a los presentes, entre los que se encontraba el presentador de televisión Richard Barker, quien cantaba con gran emoción mientras le cogía la mano a su esposa, Maribel Solines.
A medida que sonaban más temas, entre las fanáticas se escuchaban gritos con piropos como “muñeco, amor de mi vida, papito rico”. El Puma respondía con una sonrisa que encendía más la emoción de ellas.
Acompañado de dos bailarinas interpretó el Pavo real, Amalia Rosa y otros temas bailables que se hicieron famosos en la década de los ochenta. Como su voz que suena igual que en sus discos, el artista mantiene sus pasos de baile, que como característica tienen el menear de las caderas, levantar la pierna y doblar la rodilla.
Fueron 28 canciones las que interpretó durante una hora 50 minutos.
Tiempo en el que hizo delirar a muchos, especialmente a las mujeres.
Muchas de ellas no perdieron la oportunidad para acercarse al escenario para abrazarlo, darle un beso y regalarle una rosa. Él no rechazó a ninguna de ellas, pese a que los encargados de su seguridad trataron de impedirlo. “Déjalas chico, déjalas que vengan”, decía mientras las llamaba.
La noche terminó en baile (con Ritmo de San Martín), risas y un contacto más cercano con el artista: decenas de fans dejaron sus mesas y se acercaron al escenario.
Confesiones
El Puma, de 65 años, dijo que ahora está dedicado a su familia, porque se dio cuenta que es lo más importante y que no lleva a nada engañar a la pareja.