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Habiendo escuchado un par de declaraciones –respecto al tema del trabajo informal– de funcionarios de Correa, me es necesario aclararles lo siguiente:
responsabilidad y patriotismo por el alcalde Jaime Nebot. Obviamente como toda la obra municipal esta recién comienza, mas, se la hace en silencio, porque a diferencia del principal inquilino de Carondelet, en Guayaquil nuestras autoridades hablan menos, pero trabajan muchísimo más.
Al ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, ¡qué coincidencia que usted se encontrara en esta ciudad justo cuando había manifestaciones en las calles por parte de comerciantes a favor del trabajo municipal!
Bueno, a este servidor de Correa le decimos los guayaquileños que no les permitiremos jamás que ellos logren sus perversos deseos de caotizar y dividir la ciudad. En contra de esto hay miles de testimonios dados por los mismos comerciantes, quienes están a favor del orden y la paz. Indudablemente la pelea de este Gobierno contra Guayaquil no terminará, mas, no deja de indignar que sea propiciada por personas que nacieron en esta noble urbe, quienes en lugar de verla como un ejemplo de desarrollo, quieren convertirla en una ciudad caótica sin ley.
María de los Ángeles Muñoz Álvarez, Guayaquil
Se inventan el mandato que invita a los informales a instalarse en las calles de Guayaquil, para tirar abajo la labor de embellecimiento y orden que ha conseguido con esfuerzo nuestra Municipalidad.
Quieren entorpecer y acabar toda la magnífica obra del abogado Jaime Nebot, solo por el odio que le tienen a él y a Guayaquil.
Los guayaquileños ya les dimos en la cara el 24 de marzo, en la multitudinaria marcha que apoteósicamente cubrió todas las calles céntricas de la ciudad y que la encabezó nuestro alcalde Nebot para decirles no nos provoquen, si ustedes no hacen nada, déjennos trabajar y seguir prosperando.
Pero se olvidaron ya la advertencia y nuevamente atacan y amenazan; mas, no vamos a retroceder para dejar de ser puerto limpio clase a.
Los guayaquileños defendemos el orden y la pulcritud de nuestra bella Guayaquil. Y será mejor que sus detractores de Carondelet y la Asamblea no lo olviden.
Deseamos más regeneración, desarrollo y cambios no solo físicos sino de comportamiento, como el haber aprendido a hacer y respetar la cola para tomar un colectivo (Metrovía) y embarcarnos y bajarnos en sus paraderos. Nos gusta el progreso y la paz.
Ana María de Muñoz, Guayaquil
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