- MAY. 24, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
La no aceptación del embajador argentino ante la Santa Sede porque es divorciado originó una crisis diplomática que el cardenal Jorge María Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, intentará resolver tras ser llamado ayer por el Vaticano.
Bergoglio, quien viaja con otros tres prelados, llega hoy a Italia y deberá buscar una salida junto con la jerarquía de la Iglesia católica.
La crisis se originó cuando el Vaticano no otorgó el nombramiento a Alberto Iribarne, designado por la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, como embajador ante la Santa Sede, por ser divorciado.
El actual desacuerdo se suma al que ocurrió durante el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, quien desplazó al entonces obispo castrense Antonio Baseotto por polémicas declaraciones sobre su ministro de Salud, Ginés González.
Baseotto dijo que “había que tirarlo al agua con una piedra atada al cuello, como hizo la dictadura militar con los desaparecidos”, por estar a favor del aborto en caso de violación.
Esa forma de asesinato fue usada por los represores militares y dejó cientos de muertos.