- MAY. 23, 2008 - Foto - Música - EL UNIVERSO
El artista argentino cantó acompañado de un joven pianista. Y entre canción y canción conversaba. Estuvieron sus composiciones de siempre y otras nuevas, como Los inmortales.
El teatro no parecía un teatro, sino la sala de una vivienda. Y el escenario, un rincón de esa sala, donde había un piano, una mesa, una silla y luces discretas. Y el anfitrión era el cantautor argentino Alberto Cortez. Parecía que este hijo de Rancul (el pueblo donde nació) hubiera invitado esa noche (miércoles) a los amigos de tantas veces para dialogar y tomar un vino, ese que saca cosas que el hombre se calla; para cantar y sonreír también con ese humor tan propio de este artista, que recomienda, como su abuela, “agua y ajo” cuando alguien se siente aludido por algo que dice o que canta (‘aguantarse y a joderse’).
A mis amigos... acústico –así se tituló el concierto– fue planteado como la revisión de esas canciones que forman parte de los afectos de todos los allí convocados y del propio Cortez, que confesó interpreta sus temas con la emoción de la primera vez. Y esa fuerza emotiva se sintió desde el principio hasta el final, desde cuando todo de negro, altivo, llegó al escenario y acompañado de un joven pianista, del que dijo tenía 20 años, cantó: A mis amigos les adeudo la ternura..., tema que generó arrobados aplausos, hasta ese otro himno que es Cuando un amigo se va, la última canción y la despedida de una noche entrañable que festejó la vida, esa que entra sin llamar y cuando se va no dice a dónde.
Y entre el primero y el último tema hubo estrenos, composiciones tan recientes “que ni Rafael Correa se sabe”, bromeó. Uno de ellos fue Los inmortales, que trata de cómo los jóvenes, con sus recién estrenados años, piensan que nada les puede suceder, hasta que a los 35, a medida que avanza el calendario, se vuelven más precavidos y le abren las puertas de bienvenida a los chantajes de la razón.
A veces cantaba de pie y en ocasiones, sentado. No faltaron temas como A partir de mañana, El vino, y una melodía dedicada a un hombre universal: Pablo Neruda. Y hubo un momento mágico, en que la voz telúrica de Neruda se escuchó en todo el teatro. “Puedo escribir los versos más tristes esta noche...”. La voz del Nobel de Literatura estuvo acompañando esta noche de poesía.
Luego Cortez, como ese amigo que recurre a las vivencias compartidas, le dijo al público: “No sé si ustedes se acordarán de esta canción”, e interpretó En un rincón del alma, que fue una de las más aplaudidas de la noche. Y enseguida Miguitas de ternura, en la que el auditorio se convirtió en un numeroso coro. Pero recibió una alerta: “¡A ver si nos empeñamos un poco!”, refirió el cantautor. Y la frase bastó para que el coro mejorara notablemente. “Muy bien, muy bien”, expresaba un complacido Cortez al oír sus versos.
Le llegó el turno a No soy de aquí, ni soy de allá y de inmediato interpretó Castillos en el aire. Sugirió que levantaran las manos para que se formara una gran corriente de aire, con la cual él pudiera elevarse. Y mientras la gente agitaba las manos, se alejó del escenario.
El público empezó a gritar: “No, no”. El artista volvió y cantó Cuando un amigo se va. Fue el fin del show, pero no del contacto con Cortez. Había anunciado que era un exiliado del mundo del disco, que ha tenido que grabar sus propias producciones y que las autografía luego de cada concierto, como una forma de luchar contra la piratería. Fueron muchos los que compraron sus discos o el libro y esperaron por una firma.
Así terminó una noche que se abrió con la actuación de la joven artista nacional María José Naranjo, acompañada al piano por Gustavo Maruri. Juntos hicieron una lucida interpretación de No sé por qué te quiero.
BREVES
AUTÓGRAFOS
En el ingreso del teatro se vendieron dos discos de Alberto Cortez: uno doble, que contenía sus mayores éxitos, y otro con canciones nuevas. Y también el libro editado en Guayaquil, Alberto Cortez, por los cuatro costados. Luego de show, el cantautor autografió los discos y el libro.
EN LIBRIMUNDI
Alfonso Reece, gerente de cultura y comunicación de LirbriMundi, informó que Alberto Cortez firmará libros mañana, a las 17:00, en LibriMundi del centro comercial San Marino (avenida Francisco de Orellana). Luego de su estadía en Ecuador, el cantautor viajará a Chile.