Viernes 23 de mayo del 2008 El Gran Guayaquil

En casa de herrero, cuchillo...

“Para muchos clientes, el hecho de que uno elabore guitarras quiere decir que también sabe tocarla”, refiere Wilfrido Barona, propietario de un taller de este instrumento.

Barona señaló que a pesar de su inclinación por la confección de guitarras, nunca le interesó aprender a tocarlas. “Eso requiere de tiempo y mucha paciencia”.

Lo dice aunque su esposa Ligia Parra, quien le ayuda en la distribución de los instrumentos de cuerda, le recomienda que lo haga “porque los clientes que son principiantes vienen al local para que uno les afine sus guitarras”.

Milton Naranjo, otro artesano, está de acuerdo en que los profesionales de talleres de guitarras deben saber tocar el instrumento, pero “yo solo las hago”, expresa.

En su taller de Gómez Rendón y Abel Castillo, Xavier Ramírez tampoco sabe en qué forma ayudar a sus compradores cuando le piden que demuestre que la guitarra recién elaborada posee un buen sonido.

“El buen artesano, por experiencia conoce que el material y diseño juega mucho para que una guitarra tenga buen sonido, pero nunca me ha interesado tomar clases con un profesor. Además, tengo dos hermanos que son músicos en la familia”, manifiesta  Ramírez.

Con esto Ramírez explica que es importante verificar cada detalle de una guitarra.

Por ejemplo, la cejilla, que es una pieza pequeña que sostiene las cuerdas en la parte inferior de la guitarra, tiene que ser de hueso de res (por la pata).

“Las personas que no saben de guitarras o las que vienen de China, por lo general ubican cejillas acrílicas o de plástico y con eso el sonido del instrumento no se aprecia bien”, señala.
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