- MAY. 23, 2008 - Foto - Gente - EL UNIVERSO
José Luis Rodríguez no gusta de hablar de política, pese a que se rumoró que deseaba ser presidente de su país, Venezuela.
La estrella romántica dice que nunca se ha visto como un hombre atractivo ya que se identifica con su apodo y así se llama un animal que le gusta.
Parece un felino a la hora de hablar de su vida: esquivo y observador de quien lo aborda. El cantante José Luis Rodríguez, El Puma, es escueto en sus respuestas, pero muy generoso en risas. Resume sus intereses profesionales en que solo le gusta cantar y actuar.
Visitó Guayaquil esta semana para ofrecer un show a las clientes del centro comercial Mall del Sur que participaron en una promoción por el mes de la madre. Se beneficiaron 400 personas (cada una podía llevar un acompañante) para disfrutar del concierto programado para la noche de ayer en el hotel Hilton Colón.
El galán venezolano de telenovelas como Cristina Bazán, Una muchacha llamada Milagros y canciones como Señor corazón, Dueño de nada, Voy a perder la cabeza por tu amor, Me vas a echar de menos, exitosas en la década del ochenta, dice que a sus 63 años de vida, del Puma de hace 20 años no extraña absolutamente nada, porque eso es parte de su pasado.
Sin embargo, sí se identifica mucho con ese apodo porque es el nombre de un animal que le gusta mucho, señaló a Diario EL UNIVERSO.
En tanto que su inclinación por el estilo romántico se mantiene y no le atraen ritmos modernos como el reggaetón. Prefiere en sus presentaciones ofrecer los temas que lo han dado a conocer para que así el público quede contento.
Rodríguez, quien empezó a cantar desde que estaba en el bachillerato (estuvo en varios grupos musicales), pero alcanzó la fama a fines del setenta como solista cuando estaba casado con la actriz e intérprete venezolana Lila Morillo, no se olvida de su origen humilde. “Le agradezco a Dios todos los días de donde vengo y a donde me ha llevado. También el privilegio de haber viajado y conocido mucha gente”.
Huérfano de padre a los 6 años y el último de once hermanos, tuvo que trabajar desde pequeño para ayudar a su familia. Vivió en Quito dos años mientras su madre estuvo exiliada por razones políticas.
Pese a habérselo vinculado con la política como que estaba interesado en ser presidente de Venezuela, él asegura que no le gusta esa práctica y no se metería en ello por ningún motivo, porque lo suyo es cantar y actuar.
Sobre la actuación dice que actualmente está terminando las grabaciones de una miniserie llamada Gabriel, en la que comparte roles con el cantante puertorriqueño Chayanne, y trata sobre vampiros. “Él es Gabriel, el vampiro bueno, y yo Francisco Pizarro, el malo. Él lucha por no ser un vampiro y yo porque lo siga siendo”.
La miniserie consta de diez capítulos y se terminará de grabar en septiembre. La proyección está prevista desde ese mes en Miami.
No ha vuelto a hacer cine porque solo hizo dos películas y las considera muy malas. Agrega que prefiere no nombrarlas para que nadie las vea. “Soy una admirador del cine, le tengo mucho respeto, pero no me gustó lo que hice. He hecho novelas, no teatro, ni tampoco radionovelas. Pero la miniserie es como una película porque está hecha en alta definición”.
Haber dejado de ser el galán de novelas y convertirse en padre del protagonista no le molesta. Tampoco cree que alguna vez fue considerado un hombre atractivo, nunca se ha visto así. “Eso hay que preguntárselo a las mujeres, que sean ellas quienes lo digan”.
De su acercamiento con Dios a quien se entregó cuando pertenecía a un grupo protestante mientras estaba casado con Lila Morillo (1966-1986), dice que este sigue y es más cercano cada día. “Cuando nacemos empezamos el camino de regreso, algunos lo encuentran, otros no”.
El Puma, quien tiene dos hijas adultas de Morillo y una de la cubana Carolina Pérez con quien se casó en 1997, fue portavoz del uso de la pastilla Viagra (estimulante sexual) y dice que solo la ha tomado por publicidad, mas no porque la necesitara. No obstante, si la requiriera, la usaría porque “un hombre bien viagramado vale por dos”, dice mientras suelta una carcajada y se prepara para otra entrevista.