Cuba calificó este jueves como un "show decadente" un discurso del presidente estadounidense, George W. Bush, en el que autorizó enviar teléfonos celulares a la isla como una pequeña fisura en su embargo comercial.
Bush dijo el miércoles que permitirá a los emigrantes cubanos enviar teléfonos celulares a sus parientes en Cuba, con la esperanza de acelerar las reformas en la isla de Gobierno comunista.
"Fue un show decadente. Un discurso irrelevante y cínico, un acto de propaganda ridícula y de mal gusto", dijo el canciller Felipe Pérez Roque en una conferencia de prensa en La Habana.
El presidente Raúl Castro autorizó en abril la venta de teléfonos celulares a los cubanos.
Fue una de las medidas adoptadas por Raúl Castro para mejorar la calidad de vida de los cubanos desde que asumió la presidencia en febrero de manos de su convaleciente hermano Fidel.
Estados Unidos aplica desde hace más de 45 años un embargo comercial contra Cuba, reforzado por la administración Bush.
En su discurso del miércoles, Bush advirtió que su política hacia Cuba no cambiará hasta que Castro conceda más libertades, excarcele a los presos políticos y haga reformas económicas.
"Pero la experiencia nos dice que este régimen no tiene intenciones de dar esos pasos", dijo al conmemorar en Washington un recién creado "Día de la Solidaridad con el Pueblo Cubano".
Pérez Roque respondió que Bush, que dejará la Casa Blanca en enero, es un presidente "apestado" que "averguenza" a la mayoría de los estadounidenses.
"El presidente Bush es un gobernante agotado. Un presidente en salida, empacando sus bultos para irse al rancho de Texas", dijo el canciller cubano.
Cuba y Estados Unidos, separados por los 145 kilómetros del Estrecho de Florida, libran una feroz guerra ideológica desde la revolución de Fidel Castro en 1959.
El último episodio estalló esta semana, cuando el Gobierno cubano acusó al jefe de la misión diplomática estadounidense en la isla, Michael Parmly, de servir de correo de dinero enviado por un exiliado en Miami para financiar a disidentes en la isla.
Pérez Roque exigió al Gobierno estadounidense que investigue y aclare el episodio que, dijo, viola las leyes de Cuba, Estados Unidos y hasta las convenciones internacionales sobre relaciones diplomáticas.