Los carteles de Juárez y de Sinaloa, en México, se relacionaron con el cartel del Valle del Norte, de Colombia, porque la mexicana Sandra Ávila Beltrán, llamada La Reina del Pacífico, era amante del colombiano Diego Espinoza Ramírez, apodado El Tigris.
Espinoza era el segundo operador del cartel del Norte del Valle, hasta ser detenido.
La pareja presuntamente usó sus relaciones para facilitar la distribución de drogas desde Sudamérica hasta EE.UU.
La pareja, según documentos de inteligencia, colaboró en la introducción de 500 toneladas de cocaína a Estados Unidos, valorada en diez mil millones de dólares.
Sandra es de la familia Beltrán, del cartel de Sinaloa. Ella dejó el cartel de Sinaloa y montó su propia organización, que llevó el nombre de cartel de Jalisco.