- MAY. 21, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
Guido Guamán, quien se aferró por horas a un tanque plástico, labora en fábrica de bloques.
El intenso frío de la comuna La Capilla de San Antonio, ubicada a más de 3.000 m, cala los huesos aun en las casas de adobe donde el fogón de leña para cocer alimentos también sirve para dar calor a las personas.
A sus 22 años, Guido Guamán Mainoato, oriundo de esa población, está acostumbrado al clima pero con una gorra de lana abriga más su cabeza, mientras su esposa, Rosa Agualema, le remienda un tercer parche en el pantalón de trabajo.
Guamán, quien sobrevivió al naufragio de una lancha que el 7 de diciembre del 2007 pretendía salir con 40 viajeros, desde Esmeraldas a Centroamérica y seguir a EE.UU., trabaja hoy en una fábrica de bloques, con un sueldo de $ 230. “Quise irme porque con los $ 10 que me pagaban como jornalero, cuando había trabajo, no podía mantener a mi familia. Ahora estoy peor, porque todo está caro”.
El joven trabaja como agricultor, carpintero, mecánico, albañil o cualquier otro oficio desde los 12 años, cuando terminó la primaria y por falta de dinero su viuda madre no pudo dejarlo estudiar en el colegio. Se casó a los 18 años y desde que tuvo a su primogénito, de 3, sus necesidades aumentaron. La situación se complicó con el segundo embarazo de su esposa y por eso intentó emigrar tres veces a EE.UU. en el 2007.
La última ocurrió antes de que termine el año y a los 2 meses de nacida su hija. Abordó la lancha que lo llevaría a un barco, pero el exceso de pasajeros frustró el viaje y perecieron tres personas. Guamán se salvó tras varias horas de aferrarse a un tanque plástico y juró que no intentaría otro viaje. Su cónyuge suplicó a las autoridades un trabajo fijo y estable para él.
Dice que a fines de diciembre el embajador Hernán Holguín, entonces director de Apoyo al Ecuador en el Exterior de la Senami, le regaló $ 430 y juguetes para sus hijos. Hace un mes, Lorena Escudero, secretaria del Migrante, le entregó un bono de la vivienda, pero hasta que no legalicen las tierras de la familia de su esposa no podrá construir la casa que añora.