Un grupo de adolescentes fluminenses leen por iniciativa propia. Las obras que consumen no forman parte de las tareas estudiantiles.
La mañana del pasado viernes llegaron uniformados al auditorio del colegio fiscal Eloy Alfaro de Quevedo, en la provincia de Los Ríos. Y pese a que fueron en representación del plantel en el que estudian, la actividad en la que intervinieron no es parte de una materia.
Es fruto de la iniciativa de un profesor. Una idea que tomó cuerpo y que desembocó en un programa: desde hace seis años se desarrolla en el cantón fluminense el Encuentro Anual de Jóvenes Lectores, organizado por la unidad educativa Abdón Calderón de esa localidad.
Los organizadores cursan invitaciones a los colegios de la ciudad para que envíen delegados. Unos responden al llamado. Otros, no. Al final, la actividad se realiza con los que se entusiasman. En el encuentro de este año, nueve jóvenes intervinieron como expositores ante un auditorio formado por jóvenes y profesores de lenguaje y literatura.
No es un concurso. Por lo tanto, no obtienen premios. El objetivo es que conversen. Que socialicen el gusto por la lectura.
Los escogidos no son los estudiantes con más puntaje, sino los que más leen. Se los considera mejores lectores no solo porque leen los libros que forman parte del pénsum o que les envían como tarea, sino porque, además, de modo extracurricular, fuera de las horas de clases, de las exigencias colegiales, destinan un tiempo a la lectura. Leen por voluntad propia, lo que desean o lo que consiguen en una ciudad donde, como señaló uno de los maestros, “no hay librerías, sino papelerías en las que venden algunos libros”. Estos chicos leen desde grandes nombres de la literatura latinoamericana y universal, como Gabriel García Márquez o Ernesto Sábato, Miguel de Cervantes y Édgar Allan Poe, hasta volúmenes de autoayuda, como La culpa es de la vaca, de Jaime Lopera.
El viernes narraron sus experiencias. Recordaron cómo se hicieron en lectores (la mayoría proviene de hogares donde sus padres leen), hablaron de qué obras los impresionaron (algunos coincidieron en Cien años de soledad, de García Márquez) y se animaron a decirle a los chicos del auditorio que leer no es aburrido.
“Muchos ven telenovelas. Pero en la televisión lo vemos todo. En cambio, en un libro uno tiene la posibilidad de imaginar, uno recrea. En la televisión ya no queda nada para imaginar”, indicó Cristina Zúñiga, del colegio particular América. Reveló que cada vez que está con un libro se siente muy bien. “Es como embarcarme en una gran aventura”.
Kerly Conforme, de la unidad educativa Abdón Calderón, señaló que muchos consumen su tiempo chateando con los amigos. Sugirió que cada día se regalen diez minutos para sí mismos y los dediquen a un libro, “y van a ver cómo se van a meter en la lectura”. “Si un amigo te dice que la lectura es aburrida, no te dejes llevar por ese comentario.
Tienes que experimentar”, añadió. “Leyendo un libro puedes conocer muchos lugares sin moverte de tu asiento”, afirmó Jennifer Loor, de la unidad Abdón Calderón.
Rosa Carmigniani, del colegio nacional Quevedo, expresó: “A veces creen que las personas que leemos no tenemos tal vez una vida social tan interesante como la tienen otros, pero no es así. Nosotros también tenemos vida”. Definió a la lectura como una adicción buena, que no hace daño, sino que edifica. “Por eso, lean, lean y lean”.
Edwin Rojas, del colegio José María Velasco Ibarra, manifestó que cada viaje a Guayaquil es una oportunidad de conseguir libros. “Allá busco, aprovecho y me quedo en esa librería Mr. Books de Mall del Sol.
Allí hay libros muy hermosos y uno los puede coger”.
“La lectura también nos induce a escribir. Es mi experiencia. Yo escribo pequeños poemas”, reveló Jorge Vélez, del colegio Velasco Ibarra. Dijo que la lectura aporta léxico, pero además algo fundamental: “Nos ayuda a ser mejores seres humanos”.
LOS ALUMNOS
Los estudiantes que participaron en el encuentro son Kerly Conforme y Jennifer Loor, de la unidad educativa Abdón Calderón; Ronny Olivo, de la unidad educativa Independencia; Mariuxi Rivera, del colegio Los Guayacanes; y Rosa Carmigniani, del colegio de señoritas Quevedo.
MÁS PARTICIPANTES
Completan la lista de participantes, Maylin Lama, de Green Hills School; Cristina Zúñiga, del colegio América; y Edwin Rojas y Jorge Vélez, del colegio José María Velasco Ibarra.