Lunes 19 de mayo del 2008 Cultura

‘Para mí el escenario es la vida’

El artista   es huésped de Guayaquil, donde esta tarde presenta su libro.  Y el miércoles ofrecerá un concierto en el Teatro Centro de Arte.

Dice que la publicación de su libro en Guayaquil (se titula Alberto Cortez: por los cuatro costados,  a cargo de la editorial Edino)    lo emociona.  Y expresa los  motivos: “Siempre en los países llamados importantes, desarrollados, se piensa que en países como  en el Ecuador son incapaces de hacer  cosas como estas. Por eso me ha gustado mucho mostrarlo y decir:  Y está editado en Guayaquil”.

Alberto Cortez lo comenta el sábado, al mediodía, en el restaurante del hotel donde se hospeda (ha venido a presentar el libro  y a brindar  un concierto), y donde conversa con su voz portentosa y el ánimo de quien cuenta algo por primera vez, aunque tal vez  lo haya  referido ya   algunas veces. El libro, que se bautiza   esta tarde,   en el Salón de la Ciudad,  contiene poemas, canciones, cartas, anécdotas, relatos.   Material tomado de sus anteriores libros y muchos textos inéditos también.  

¿Por qué escogió una editorial ecuatoriana para que publicara  su libro?
Fue una exigencia de un amigo (Ramiro Cepeda), quien se enteró de que yo lo estaba preparando y me dijo: ‘¿por qué no me lo dejas imprimir a mí?’. Le dije: ‘bueno, si tú quieres’. Tal   es así que no hay contrato alguno. Le entregué los originales y Ramiro   hizo un trabajo  serio. Bastante más serio de lo que yo esperaba.  Yo ya había editado cinco libros  y me eran reclamados por el público. Siempre me preguntaban:  ‘¿dónde puedo encontrar  sus libros?’. Así que se  me ocurrió hacer una compilación de todos. Quitar las cosas que no me gustaban de cada uno de ellos y  armar este libro,  poniéndole, por supuesto, un montón de cosas nuevas. Por ejemplo,  Los sonetos urgentes.  Hicimos una gira con Facundo Cabral por el sur de México  y  me impuse una obligación: escribir un soneto diario y mandárselo por fax  a mi esposa.  Se juntaron   30 sonetos. Los   tenía  guardados y cuando apareció la oportunidad de editar este libro, los integré.
 
¿Cuál es su fórmula para componer? ¿Busca textos para una melodía o busca melodía para un texto?
Lo primero que hago son los textos. Lo que más me cuesta  es escribir los textos.  Luego ya musicalmente tengo más amplitud. Soy músico, evidentemente, y tengo   amplitud para poder acomodar unos versos a una melodía. Alguna vez   le puse música a poetas como Antonio Machado, Lope de Vega. Qué importante es sacar de una biblioteca –donde  los libros de poesía generalmente acumulan polvo  y nadie los lee–,   algunos poemas y darle el vehículo de una canción, para que pueda llegar al pueblo. Así  ese poeta  baja de la estantería   de la biblioteca y camina con la gente.
 
¿Y si en este momento tuviera que musicalizar  los versos de un poeta, los de quién escogería?
¡Huy, no sé! Tengo muchos. Seguiría buscando en la Generación del 27 de España, y luego hay poetas latinoamericanos  magníficos:   Octavio Paz, Jaime Sabines,  uno de mis favoritos. En fin, qué sé yo.

¿Qué autores han influido  en su actividad musical?
Mi autor favorito    es belga: Jacques Brell.  Para mí es el papa de todos los cantautores del mundo. Nadie ha compuesto canciones como Brell. Es una especie de desafío que yo me impuse: no digo de emularlo, porque eso es imposible, pero sí de  acercarme    de alguna manera a la forma de escribir canciones de Brell. Seguir buscando la profundidad en cada una de las frases.
 
¿Cuál de las  canciones compuestas por usted  es su preferida?

No tengo. Cada vez que yo canto una canción,  aunque la haya cantado mil veces, es como si la cantara por primera vez. Por ejemplo,  me emociona cantar  Cuando un amigo se va,  tanto como la primera vez.  
 
¿Nunca se ha cansado de brindar conciertos?

No. Para mí el escenario es la vida.

CON PIERINA CORREA
Pierina Correa,   hermana del presidente Rafael Correa, fue   a saludar al cantautor  Alberto Cortez. Entre bromas, ella le comentó   que cantaba y que su hermano  también, “pero Rafa desafina cantando”, dijo. Y Alberto Cortez le contestó: “Pero es mejor que desafine cantando, a que desafine como presidente”. El encuentro fue sellado con un abrazo. 

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