- MAY. 19, 2008 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Se prepara otro reality de canto, baile o etcétera, ahora con niños, en Gamavisión.
La exitosa saga de ‘Bailando por un sueño’, llamada ‘Bailando por la boda de mis sueños’ está en su fase final.
A medida que el show pierde sorpresa y por lo tanto rating, se baja el énfasis en la competencia artística para subirlo en el rubro polémica y lágrimas.
Hay lectores que me escriben furiosos por lo que consideran son tratos no tan claros del concurso, votaciones que se tuercen misteriosamente, polémicas que crecen, “renuncias voluntarias” de los concursantes. Cuando todo esto forma parte de la fórmula del programa.
El formato está muy bien pensado desde el punto de vista comercial. En principio, existe el componente artístico y de talento. Si eso falla se activa el componente emotivo. Y, finalmente, la polémica que sirve para ganar sintonía.
Recordemos lo que pasó en ‘Bailando por un sueño’, internacional y el conflicto de proporciones que se armó entre el favorito del público mexicano, Latin Lover, y el juez argentino Jorge Lafauci. Incluso, hubo expresiones de xenofobia entre fanáticos de los dos países. Se demuestra que todo era una trampa con el hecho de que después Tinelli invitó al señor Lover a su versión del concurso de baile.
En ‘Bailando por la boda de mis sueños’ no se ha llegado a ese nivel de polémica, pero siempre están los cruces de palabras y los desplantes.
¿En el nuevo show se explotará el mismo recurso?